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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel/><atom:link href="https://adrianoromualdi.blogia.com" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>.</title><description>Nacido en la dif&#xED;cil Italia de la postguerra, Adriano Romualdi lleg&#xF3; a convertirse en referencia ideol&#xF3;gica de toda una generaci&#xF3;n de militantes europeos. Conjugando una exposici&#xF3;n clara y amena con una absoluta coherencia con los principios en los que se fundamenta una determinada cosmovision, el mensaje de Romualdi es hoy,de lectura obligada para los europeos que pretendan establecer n&#xFA;cleos de resistencia al actual proceso de despersonalizaci&#xF3;n y uniformizaci&#xF3;n a escala planetaria.</description><link>https://adrianoromualdi.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Wed, 15 Mar 2017 10:42:50 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>En su nombre la batalla contin&#xFA;a</title><link>https://adrianoromualdi.blogia.com/2010/102601-en-su-nombre-la-batalla-contin-a.php</link><guid isPermaLink="false">https://adrianoromualdi.blogia.com/2010/102601-en-su-nombre-la-batalla-contin-a.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Hablar de un amigo que ha muerto es dif&iacute;cil, porque existe siempre el riesgo <em>sutil</em>, y paralizante, que otros crean que todo cuando se dice, se escribe, sea dictado exclusivamente por la ocasi&oacute;n luctuosa. Hablar, escribir, de un joven camarada desaparecido, es todav&iacute;a m&aacute;s dif&iacute;cil porque en este caso, en un momento en que sentimos la necesidad de todas nuestras fuerzas en la dif&iacute;cil batalla, puede suceder realmente que ha anteponerse por encima de todo sea la emoci&oacute;n, y nada m&aacute;s. Pero hablar de Adriano Romualdi, para m&iacute;, para todos los miembros de esta Revista, es todav&iacute;a indeciblemente m&aacute;s duro porque no s&oacute;lo Adriano fuera un fiel amigo, fuera joven y fuera un camarada, sino porque su desaparici&oacute;n es una perdida irreparable en t&eacute;rminos de rigor ideol&oacute;gico, de compromiso doctrinario, de amplias potencialidades culturales que ya en sus primeras manifestaciones &ndash; en estos a&ntilde;os&ndash;&nbsp; sin ninguna duda, resaltaban como extremadamente v&aacute;lidas y a&uacute;n todav&iacute;a m&aacute;s prometedoras.</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">Adriano hab&iacute;a crecido en &laquo;nuestras&raquo; filas, en nuestro ambiente juvenil, entre fervientes debates durante un periodo pol&iacute;ticamente y psicol&oacute;gicamente dif&iacute;cil, en el que nunca hemos parado de difundir ideas e impartir textos, preparando, con bases s&oacute;lidas, tiempos mejores. Pero, a diferencia de tantos otros, iba m&aacute;s all&aacute; de aquello que se emplea para definir correctamente compromiso pol&iacute;tico &ndash;tambi&eacute;n, cuando era necesario, adoptaba la posici&oacute;n de activista, en las escuelas y en las plazas&ndash; Adriano hab&iacute;a destacado r&aacute;pidamente por su soberbia capacidad cultural y, aun m&aacute;s, por la cualidad &ndash;verdaderamente rara&ndash; de <em>saber estudiar</em>, de profundizar buscando los nexos entre hechos y principios, de mantenerse coherente y l&uacute;cidamente conexo a las fuentes de nuestra doctrina y de saber entenderla, al mismo tiempo, como un <em>corpus</em> ideol&oacute;gico org&aacute;nico y armoniosamente articulado, como una concepci&oacute;n de la vida y del mundo, algo que se convierte en estilo de vida, coherencia de pensamiento y acci&oacute;n, indispensable faro orientador para cualquier juicio, de hombres, de tesis y de <em>valores</em>. Perfecto conocedor de la lengua alemana, es m&aacute;s aut&eacute;ntico &laquo;enamorado&raquo; del mundo de la cultura &laquo;n&oacute;rdica&raquo;, Adriano se hab&iacute;a especializado r&aacute;pidamente en esta para nada f&aacute;cil direcci&oacute;n y, a pesar de escapar de las insidias del sectarismo acad&eacute;mico, empezaba a emerger con connotaciones propias.</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">Otros, en otras p&aacute;ginas, han hablado de su <em>valor</em> espec&iacute;fico de estudioso, que nosotros desde hac&iacute;a a&ntilde;os hab&iacute;amos intuido y casi presagiado, publicando sus primeros escritos y, en su momento oportuno, recientemente, su obra sobre el pensamiento nietzschiano. En cualquier caso, si no hubiese tenido una aut&eacute;ntica talla de estudioso, de preparado historiador, de periodista que sab&iacute;a tambi&eacute;n como ser extremadamente desenvuelto y pol&eacute;mico, uno que piensa como pensaba Adriano &ndash;y no manten&iacute;a en secreto sus ideas&ndash; no habr&iacute;a llegado, con s&oacute;lo treintaitr&eacute;s a&ntilde;os, en esta Italia llena de mafias culturales encarnizadas sobre todo en la ense&ntilde;anza, no habr&iacute;a llegado, como dec&iacute;a, a llegar a ser docente de Historia contempor&aacute;nea en la universidad de Palermo y docente en la de Roma. Ni ha tener una tan nutrida &laquo;relaci&oacute;n&raquo; de escritos, ensayos, op&uacute;sculos, libros a los que hay que adjuntar los textos de decenas y decenas de conferencias realizadas (recordamos personalmente algunas, bell&iacute;simas y ricas de &laquo;contenidos&raquo; ideol&oacute;gicos y doctrinarios, tenidas en la sede de nuestro Centro del Libro, sobretodo durante los cursos de cultura pol&iacute;tica, a cuya formulaci&oacute;n Adriano aportaba indicaciones y sugerencias insustituibles).</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">A los trabajos de &laquo;especializaci&oacute;n&raquo;, con los que congeniaba especialmente &ndash; y que encontraron su forma de expresi&oacute;n inicialmente con la tesina de licenciatura (m&aacute;xima puntuaci&oacute;n, matr&iacute;cula de honor y publicaci&oacute;n del texto; relator, el profesor Renzo De Felice) sobre &laquo;los movimientos de <em>Destra</em> en Alemania durante el periodo 1919-1933&raquo;; luego con la vasta, documentada, e incluso docta introducci&oacute;n a la obra de H.F.K. Gunther sobre &laquo;la religiosidad indoeuropea&raquo;, traducida por &eacute;l al italiano y que en breve tiempo se habr&iacute;a reflejado en la &laquo;Historia de las doctrinas del nacionalismo alem&aacute;n&raquo;, a la que se estaba dedicando en estos &uacute;ltimos meses, Adriano sosten&iacute;a&nbsp; -y no en posici&oacute;n subalterna si no intensamente <em>vivida</em> en t&eacute;rminos de coherente contenido doctrinario &ndash; una serie de actuaciones m&aacute;s espec&iacute;ficamente de tipo pol&iacute;tico. Y es debido a &eacute;stas que gran parte de nuestros j&oacute;venes es deudor del cada vez m&aacute;s difundido conocimiento de algunos autores y pensadores que entran a formar parte del indispensable &laquo;armamento&raquo; de una lucha pol&iacute;tica que quiera ser aut&eacute;ntica y creativamente nuestra: desde Drieu La Rochelle a Brasillach y Spengler y sobre todo a Julius Evola. De este aut&eacute;ntico Maestro en el sentido cl&aacute;sico y tradicional de la palabra, de este &laquo;arquetipo&raquo; de todo el movimiento de contestaci&oacute;n espiritual de la <em>Destra</em> revolucionaria, Adriano nos ha dejado &ndash; en la acertad&iacute;sima, incluso tipogr&aacute;fica y editorialmente, &laquo;Colecci&oacute;n Europa&raquo;, por el fundada y dirigida &ndash; el hasta ahora, &uacute;nico perfil completo&nbsp; editado en Italia y tambi&eacute;n fuera de Italia.</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">&iquest;Que m&aacute;s podemos recordar? Los art&iacute;culos y ensayos en&nbsp; &laquo;l&rsquo;Italiano&raquo;, naturalmente; y no solamente aquellos culturalmente de mayor calidad si no tambi&eacute;n los escritos relativos a las batallas &laquo;desesperadas&raquo; de la &uacute;ltima fase de la guerra en el frente oriental, del gigantesco conflicto de Kursk en el &Oacute;der a las llameantes ruinas de Berl&iacute;n. Esta &uacute;ltima fase del gigantesco conflicto era una &laquo;&eacute;poca&raquo; que hab&iacute;a siempre fascinado Adriano. El, desde muy joven, desde cuando frecuentaba nuestras primeras conversaciones y &laquo;evocaciones&raquo;, en ellas ve&iacute;a,&nbsp; de ellas recog&iacute;a plenamente algunas particularidades distintivas completamente &laquo;emblem&aacute;ticas&raquo;: el expansivo resurgimiento de Asia, que trasluc&iacute;a en la inmensa marea de la Armada Roja que nada ni nadie eran ya capaces de detener, y &ndash;por la otra parte haciendo frente, igualmente claro, igualmente <em>simb&oacute;lico</em>&ndash; el reencuentro &laquo;europeo&raquo;, m&aacute;s all&aacute; de los limitados esquemas nacionalistas y casi chauvinistas que hab&iacute;an caracterizado toda la primera parte de la &laquo;pol&iacute;tica de guerra del Eje&raquo; y que se hab&iacute;an manifestado al final con &laquo;los leones muertos&raquo;, seg&uacute;n el t&iacute;tulo de una estupenda novela basada en una historia &laquo;verdadera&raquo; de Saint-Paulien, de los &uacute;ltimos defensores de la Canciller&iacute;a, que no hab&iacute;an sido alemanes si no franceses, daneses, noruegos, belgas. En muchas ocasiones le hab&iacute;amos insistido sobre la necesidad que &laquo;dedicase&raquo; - con su rigor de estudioso con temperamento que era una de sus m&aacute;s solidas caracter&iacute;sticas &ndash;precisamente, un profundo an&aacute;lisis de cuanto exist&iacute;a de hist&oacute;ricamente interesante en aquel periodo, para regalarnos un trabajo de recopilaci&oacute;n&nbsp; hasta entonces inexistente&ndash; y que quiz&aacute;s, ahora, nunca tendremos para siempre &ndash; en nuestra cultura.</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">Y tambi&eacute;n los art&iacute;culos, los ensayos, los escritos en nuestras Revistas, en &laquo;Ordine Nuovo&raquo; inicialmente y ahora en &laquo;Civilt&agrave;&raquo;. Nuestros lectores ya los conocen, han tenido ocasi&oacute;n como nosotros, de valorar y apreciar su trabajo, pero es justo que sepan que su &laquo;colaboraci&oacute;n&raquo; no era una colaboraci&oacute;n cualquiera; era mucho m&aacute;s que eso; era un recorrer juntos sobre una infinidad de l&iacute;neas de alto nivel cultural y doctrinario, era un continuo y constante intercambio mutuo de consejos sobre argumentos varios, historiogr&aacute;ficos e ideol&oacute;gicos, que no siempre encontraron una manera de poder expresar en nuestras &laquo;modestas&raquo; publicaciones que salen cuando pueden y van adelante caminando sobre el hilo de la promesa dada a alg&uacute;n tip&oacute;grafo amigo, cuando estos se encuentran.</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">&iquest;Que m&aacute;s se puede decir?</p> <p style="text-align: justify;">A&ntilde;adir&nbsp; ahora otras cosas que podr&iacute;amos, aqu&iacute;, recordar, pocos entender&iacute;an la esencia, el sentido, el significado interior. De las calurosas discusiones y apasionados debates, de los <em>excursus</em> intelectuales de todos estos a&ntilde;os, de la pol&eacute;micas sobre la &laquo;cultura de <em>destra</em>&raquo;, sobre temas entorno al clasicismo y al romanticismo, sobre el corporativismo y toda su imponente problem&aacute;tica; se hablaba de todo, se abarcaban todos los temas, de la actualidad sociol&oacute;gica a los s&iacute;mbolos antiguos, de las costumbres modernas al &laquo;Kaly-yuga&raquo;, a los tiempos oscuros vaticinados por los Textos tradicionales; del Oriente Medio a los or&iacute;genes indo-europeos. De todo y sobre todo, pero nunca de forma gen&eacute;rica; Adriano, cuando polemizaba, no era un interlocutor &laquo;f&aacute;cil&raquo;; detr&aacute;s de su aspecto juvenil despuntaban inmediatamente las garras y las punzadas del versad&iacute;simo docente universitario, y con el se deb&iacute;a pensar detalladamente hasta la &uacute;ltima coma, cada fecha y aventurarse, si era necesario, a una lucha dial&eacute;ctica de alto nivel. Pero, por suerte, casi siempre est&aacute;bamos de acuerdo.</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">Hablando entre nosotros cuando nos llego la noticia de la muerte &ndash;nos dej&oacute; fulminados, adem&aacute;s est&aacute;bamos lejos, era ya irreparablemente tarde para poder darle el &uacute;ltimo saludo&ndash; alguien hizo la observaci&oacute;n que era verdaderamente una broma del destino que precisamente alguien como Adriano hubiese muerto atrapado entre el ruido chirriantemente modernista de la chapa de un coche, mientras a pocos metros de distancia, insensible, se escuchaban los fren&eacute;ticos cl&aacute;csones de la caravana de agosto. Nos hace recordar aquellos versos, bellos y sarc&aacute;sticos, de una canci&oacute;n de Leo Valeriano acerca del &laquo;morir en la autopista&raquo;. La vida tiene estas contradicciones, concebimos nuestras vidas, siendo un poco como los exiliados, como los pr&oacute;fugos, los proscritos de &laquo;este&raquo; mundo y de este sistema, y todav&iacute;a debemos vivir en el, teniendo que ser hombres de nuestro tiempo, para poder cambiarlo, renovarlo.</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">Pero es necesario siempre ir m&aacute;s all&aacute; de la primeras apariencias. Entre la ropa de Adriano, han encontrado un billete de ingreso para Ostia Antigua. &iquest;Qui&eacute;n va en las excavaciones &ndash; abandonadas, poco atendidas, descuidadas &ndash; de Ostia Antigua, en pleno agosto? Adriano iba, entre aquellas viejas piedras rezuman s&iacute;mbolos y <em>ense&ntilde;anzas</em>, aunque si era en pleno agosto; de la misma manera que iba, en Alemania, por castillos y iglesias antiguas, medievales, g&oacute;ticas, en b&uacute;squeda de las fuentes comunes de esa &laquo;europeidad&raquo; a la que siempre hacia menci&oacute;n,&nbsp; y que siempre nos recordaba.</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">Es una dura p&eacute;rdida, s&iacute;; una irreparable p&eacute;rdida. El padre y la madre de Adriano, todos sus parientes tan atrozmente afectados, deben saber que su dolor ha sido nuestro dolor. Pero sabemos, tambi&eacute;n que el nuestro, no es el banal recuerdo al que el trascurso del tiempo elimina inevitablemente las asperezas y las formas; nosotros consideramos Adriano como un camarada ca&iacute;do sobre nuestra trinchera ideol&oacute;gica. Tambi&eacute;n en su nombre, a trav&eacute;s de todos nosotros, la batalla continua.</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">Pino Rauti&nbsp; <em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p> <p style="text-align: justify;">Publicado en la revista &ldquo;La civilt&agrave; n&ordm; 2&rdquo; septiembre-octubre 1973</p> <p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Tue, 26 Oct 2010 19:35:00 +0000</pubDate></item><item><title>En memoria de Adriano</title><link>https://adrianoromualdi.blogia.com/2010/081001-en-memoria-de-adriano.php</link><guid isPermaLink="false">https://adrianoromualdi.blogia.com/2010/081001-en-memoria-de-adriano.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Eran casi las 22 horas del domingo 11 de agosto de 1973. Alrededor de  veinticuatro horas despu&eacute;s del accidente automovilistico en el que se vio  involucrado, Adriano Romualdi expiraba en su lecho del hospital San Camilo de  Roma. Menos de un a&ntilde;o despu&eacute;s desaparecer&iacute;a su principal maestro, Julius Evola:  toda la cultura de Destra habr&iacute;a perdido as&iacute;, en el veloz transcurso de tres  estaciones, sus dos principales puntos de referencia. Desde entonces, los  j&oacute;venes de Derecha se vieron obligados a estudiar en la biblioteca del horfanato  cultural.<br />Sonar&aacute; extra&ntilde;o, pero cuando muri&oacute; en aquel agosto del 73, Adriano  Romualdi ten&iacute;a solo 32 a&ntilde;os. Su obra cultural estaba en sus inicios, pero hab&iacute;a  producido p&aacute;ginas de tal lucidez y rigor que se pod&iacute;a presagiar con total  claridad el baluarte que aquella joven mente habr&iacute;a constituido para toda una  cultura pol&iacute;tica y espiritual. La dureza del tono, la inexorabilidad de la  l&oacute;gica, el coraje de las afirmaciones&nbsp; y la exposici&oacute;n brillante hac&iacute;an de su  prosa un modelo de claridad. Un joven a quien suerte, n&uacute;menes y hamingja hab&iacute;an  dotado de un talento extraordinario, capaz de afrontar con competencia y rigor  intelectual temas muy diversos entre s&iacute;, animado por un fuego interior  inextinguible, y un joven que sobretodo hab&iacute;a empe&ntilde;ado estos extraordinario  medios en la "verdadera batalla<br />&nbsp;<br />Alberto Lombardo, pr&oacute;logo a "Las  &uuml;ltimas horas de Europa". A.Romualdi. Ed.Identidad, Valencia 2008<br />&nbsp;<br /></p>]]></description><pubDate>Tue, 10 Aug 2010 00:42:00 +0000</pubDate></item><item><title>Un recuerdo de Adriano</title><link>https://adrianoromualdi.blogia.com/2009/030701-un-recuerdo-de-adriano.php</link><guid isPermaLink="false">https://adrianoromualdi.blogia.com/2009/030701-un-recuerdo-de-adriano.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><br /><br /><br /><br />CIVILT&Agrave; n&uacute;m. 2 &ndash; septiembre-octubre 1973 <br />Era el mes de noviembre del 55. Hab&iacute;a recibido del entonces Presidente de la secci&oacute;n romana de &laquo;Giovane Italia&raquo; el encargo de ocuparme de las afiliaciones. Una tarde el hombre de confianza del instituto cl&aacute;sico de segunda ense&ntilde;anza Giulio Cesare, se present&oacute; en la sede acompa&ntilde;ado de dos muchachos jovenc&iacute;simos, que quer&iacute;an afiliarse.<br />Les entregu&eacute; los formularios de adhesi&oacute;n y los dos j&oacute;venes, conscientes del acto que estaban cumpliendo, lo compilaron en silencio.<br />Le&iacute; los nombres: &laquo;Alfredo De Marzio&raquo; uno, &laquo;Adriano Romualdi&raquo; el otro.<br />De esta manera conoc&iacute; Adriano.<br />En las semanas que precedieron nos dimos cuenta todos que no est&aacute;bamos tratando con&nbsp; los habituales &laquo;hijos de papa&raquo; y que el aire de suficiencia con el que nosotros los &laquo;estudiantes de bachillerato&raquo; acog&iacute;amos a los &laquo;chavales&raquo; del instituto de segunda ense&ntilde;anza estaba, en este caso, absolutamente fuera de lugar.<br />Adriano, que entonces contaba la edad de quince a&ntilde;os, se encarg&oacute; del peri&oacute;dico del Instituto. Se llamaba Creer la hoja informativa de en el &laquo;Giovane Italia&raquo; en el Guilio Cesare y fue un instrumento de presencia pol&iacute;tica serio, comprometido y valiente, que en pocos meses monopoliz&oacute; la totalidad del ambiente estudiantil, de aquel importante instituto de la Capital.<br />Contempor&aacute;neamente, del casi cotidiano contacto entre el centro y los n&uacute;cleos de instituto, naci&oacute; con Adriano una s&oacute;lida amistad que habr&iacute;a durado ininterrumpidamente hasta aquel desventurado 12 de agosto del 73. <br />De cuanto lo que nos ha dejado Adriano, todos, necesariamente, hemos recordado la figura y la funci&oacute;n de aut&eacute;ntico exponente de la cultura de Destra. Era ciertamente un intelectual, en el sentido m&aacute;s noble y vasto de la palabra.<br />No exist&iacute;a ensayo, art&iacute;culo, conferencia de Adriano Romualdi de la cual no fuera posible recoger, junto a una verdadera mina de datos, de referencias, de apropiadas citas, un continuo algo m&aacute;s, que manaba directamente de &eacute;l, y que transformaba aquel ensayo, aquel art&iacute;culo, aquella conferencia en una semilla, pol&iacute;tico y cultural al mismo tiempo, lanzada en el coraz&oacute;n de quien le&iacute;a o de quien escuchaba y que Adriano deseaba &iacute;ntimamente que germinara.<br />En este sentido Adriano era un Maestro. Porque suscitaba el inter&eacute;s, movilizaba las pasiones, estremec&iacute;a la inteligencia. &nbsp;<br />No me corresponde a m&iacute;, desde este p&uacute;lpito (y no estar&iacute;a a la altura) recordar Adriano Romualdi como docente universitario, historiador, ensayista, escritor pol&iacute;tico de renombre y ampliamente apreciado.<br />Yo quiero desde aqu&iacute; recordar que Adriano se sent&iacute;a &iacute;ntimamente, profundamente un &laquo;legionario&raquo;.<br />Era, personalmente, un valiente. <br />Los enfrentamientos con los grupos subversivos frente a las escuelas romanas, las manifestaciones estudiantiles en recuerdo de la invasi&oacute;n de Hungr&iacute;a en el 56, las sucesivas luchas en la Universidad, vieron a menudo, un protagonista sereno y determinado, Adriano Romualdi.<br />Entre los muchos, quiero recordar un episodio, sucedido en la Universidad romana, del que fui testigo.<br />Era en el a&ntilde;o 59 o en 60 no lo recuerdo bien. En la facultad de derecho una ma&ntilde;ana llega un camarada y nos dice que en F&iacute;sicas, los comunistas, despu&eacute;s de haber agredido a uno de los nuestros, est&aacute;n distribuyendo octavillas con las que invitan a los estudiantes a &laquo;expulsar a los fascistas de la Universidad&raquo;.<br />Un grupo de siete u ocho nos dirigimos hacia la facultad de F&iacute;sica. Estamos indecisos sobre la acci&oacute;n a seguir.<br />Delante a la facultad de Letras se encuentra Adriano. Dos palabras a modo introductivo; guarda las gafas y se une a nosotros. <br />Llegados al lugar de encuentro, nos dimos cuenta que la relaci&oacute;n num&eacute;rica estaba claramente en contra nuestra.<br />Nos sobrevino un momento de incerteza.<br />Adriano, tranquilo, con su calma habitual de siempre, nos dice en voz baja: &laquo;llegados a este punto, ya estamos aqu&iacute;: &iexcl;vamos chavales!&raquo;.<br />En un momento; empiezan a golpearnos aquellos que distribu&iacute;an las octavillas; el choque es muy duro, pero el factor&nbsp; sorpresa nos favorece y los subversivos se dispersan. <br />Las octavillas son recogidas, amontonadas y quemadas. Una gran hoguera y, la sucesiva llegada de la Polic&iacute;a, cierra el episodio.<br />Los contendientes se dispersan.<br />Adriano, que mientras tanto se hab&iacute;a vuelto a poner las gafas, de vuelta delante a su Facultad, me pregunt&oacute;: &laquo;&iquest;Me necesit&aacute;is todav&iacute;a?&raquo; y, verificando una vez m&aacute;s que todo haya acabado, entra en la Biblioteca Alessandrina, donde habitualmente se encerraba durante enteras jornadas.<br />De esta manera, sin a&ntilde;adir nada m&aacute;s, con modestia, con la naturaleza que caracteriza a quien tiene una l&iacute;mpida visi&oacute;n de la propia vocaci&oacute;n y de los propios deberes, se comportaba en toda ocasi&oacute;n Adriano Romualdi. <br />Llegaron los a&ntilde;os del alejamiento de un cierto mundo juvenil del Partido (1). Y Adriano, no obstante conservara siempre la m&aacute;s absoluta (casi obstinada) fidelidad al Movimiento, siempre se mantuvo cerca nuestro, con frecuentes visitas, con colaboraciones pol&iacute;ticas y culturales, con escritos, con conferencias.<br />Y mientras tanto su preparaci&oacute;n pol&iacute;tica, y su peso cultural, crec&iacute;an y se consolidaban.<br />En aquella &eacute;poca nos ve&iacute;amos a menudo en la Asociaci&oacute;n Italo-Alemana, donde Adriano profundiz&oacute; sus conocimientos de lengua alemana (determinante para sus estudios sobre la historia moderna de Alemania) y donde tambi&eacute;n conoci&oacute; a su esposa, que en aquella asociaci&oacute;n impart&iacute;a cursos de ense&ntilde;anza.<br />Fue en otras sucesivas ocasiones que durante largu&iacute;simas y apasionadas discusiones acerca de &laquo;nuestras&raquo; perspectivas, acerca de qu&eacute; hacer por nuestra parte, sobre la b&uacute;squeda de las &laquo;v&iacute;as de escape&raquo; de un inmovilismo pol&iacute;tico y cultural que (al menos as&iacute; nos parec&iacute;a) marcaron la acci&oacute;n de nuestro ambiente en aquellos a&ntilde;os.<br />Adriano aportaba siempre, en estos casos, con la ayuda de su grand capacidad de elaborar l&uacute;cidos an&aacute;lisis, responsables valoraciones y agudas aperturas hacia el futuro. <br />Y todo esto, como era en lo m&aacute;s profundo de su car&aacute;cter, marcado siempre por la aprobaci&oacute;n de una Fe que en Adriano era &ndash; quisiera decir &ndash; una realidad a priori, no conoc&iacute;a perplejidad, momentos de vacilaci&oacute;n, ning&uacute;n tipo de pesimismo.<br />Cuando en 1969 nuestro grupo volvi&oacute; ha entrar en el Partido, Adriano nos manifest&oacute; toda su grande satisfacci&oacute;n; y las colaboraci&oacute;n nunca interrumpida, se hizo m&aacute;s intensa y fecunda.&nbsp; <br />Adriano escrib&iacute;a ensayos y op&uacute;sculos para el &laquo;Centro del libro&raquo; que por su parte los&nbsp; difund&iacute;a junto con otras obras que Romualdi hab&iacute;a publicado con diversas casas editoriales.<br />No exist&iacute;a ciclo de conferencias o curso de preparaci&oacute;n pol&iacute;tica que no vieran Adriano entre los protagonistas m&aacute;s escuchados y admirados.<br />El discurso de entendimiento entre nosotros, ya desde casi hac&iacute;a veinte a&ntilde;os, continuaba . De nuestra relaci&oacute;n de aprecio y camarada entendimiento nosotros &eacute;ramos los que mayor beneficio sac&aacute;bamos. <br />Durante la campa&ntilde;a electoral para las &laquo;regionales&raquo; del 1970, yo deb&iacute;a tener en la misma tarde dos m&iacute;tines en la provincia de Roma, uno en Pomezia y el otro en Ardea.<br />Adriano se ofreci&oacute; espont&aacute;neamente a acompa&ntilde;arme y de hablar junto a mi.<br />En Pomezia la gente, que en los carteles hab&iacute;a le&iacute;do y le hab&iacute;a llamado la atenci&oacute;n el apellido Romualdi (que en aquella zona quiere decir pol&iacute;ticamente much&iacute;simo) se qued&oacute; un poco desilusionada al ver que ante el micr&oacute;fono, en lugar de Pino Romualdi, estaba hablando un joven desconocido.<br />Pero fue un momento. Adriano, con aquella forma suya de habla pausada, precisa, documentada y razonada, pero al mismo tiempo capaz de pasajes apasionados, conquist&oacute; con unas pocas frases el auditorio.<br />Los oradores democristianos, que hab&iacute;an hablado desde aquel mismo palco inmediatamente antes que nosotros, fueron literalmente ridiculizados.<br />Cuando, llegados casi al final del acto, un desfile de coches con banderas rojas lleg&oacute; a la plaza (se estaba preparando un mitin comunista). Adriano supo encontrar la justa expresi&oacute;n y el justo tono para desencadenar el entusiasmo del p&uacute;blico y para hacer cesar de repente el rid&iacute;culo grupo de trapos rojos.<br />Terminado el mitin, que para &eacute;l supuso un aut&eacute;ntico triunfo, mientras en el coche nos llevaban hacia Ardea, Adriano hab&iacute;a ya &laquo;superado&raquo; el episodio (que para muchos habr&iacute;a supuesto una gran satisfacci&oacute;n a comentar largamente) y se ocup&oacute; de mis modestos recursos culturales habl&aacute;ndome de su &uacute;ltimo estudio sobre antigua simbolog&iacute;a indo-europea...<br />As&iacute; es como recuerdo yo Adriano Romualdi. <br /><br />Giulio Maceratini (*)<br />&nbsp;<br />(1) Se refiere al Movimento Sociale Italiano (MSI)<br />(*) Giulio Maceratini (Roma, 13 febrero 1938) &eacute;s un pol&iacute;tico y abogado italiano exponente del Movimento Sociale Italiano-Destra Nazionale, de Alleanza nazionale y parlamentario.<br />Fue disc&iacute;pulo del fil&oacute;sofo Julius Evola. Pr&oacute;ximo, en el MSI-DN, a las posiciones de&nbsp; Pino Rauti, en 1991 fue sin embargo uno de los art&iacute;fices de la vuelta de Gianfranco Fini a la gu&iacute;a del partido, despu&eacute;s del par&eacute;ntesis del mismo Rauti. En los a&ntilde;os 70 ha sido dirigente del Centro Nazionale Sportivo Fiamma.<br />Ha sido diputado, elegido en el colegio di Roma, en la IX, X, XI (1983-1994) y, despu&eacute;s dos mandatos en el Senado, en la XIV legislatura (2001-2006).<br />Ha entrado en sustituci&oacute;n en el Parlamento europeo en junio de 1988, despu&eacute;s de haber sido candidato en la elecciones europeas de 1984 por las listas del MSI, adhiriendo al grupo de Destre europee.<br />Ha sido elegido en el Senado de la Rep&uacute;blica en la XII y XIII legislatura, durante las cuales ha sido presidente del Grupo parlamentario de AN.<br />Forma parte de la Direcci&oacute;n nacional del partito de Fini. (Wikipedia)</p><p style="text-align: justify;">&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Sat, 07 Mar 2009 19:47:00 +0000</pubDate></item><item><title>La Europa arqueofuturista de Adriano Romualdi, Alfonso Piscitelli</title><link>https://adrianoromualdi.blogia.com/2009/021303-la-europa-arqueofuturista-de-adriano-romualdi-alfonso-piscitelli.php</link><guid isPermaLink="false">https://adrianoromualdi.blogia.com/2009/021303-la-europa-arqueofuturista-de-adriano-romualdi-alfonso-piscitelli.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong>El carro de batalla y el rayo l&aacute;ser</strong><br /><br /><br />Los treinta a&ntilde;os de la muerte de Adriano Romualdi caen en un momento de discusi&oacute;n &ndash;quiz&aacute; tambi&eacute;n de confusi&oacute;n&ndash; con respecto a la identidad cultural de Europa. A la civilizaci&oacute;n del Viejo Continente, Adriano dedic&oacute; densas p&aacute;ginas llenas de entusiasmo y de rigor cultural; hoy su intelecto &ndash;alcanzada&nbsp; la edad de la plena maduraci&oacute;n cultural&ndash; habr&iacute;a supuesto un aporte determinate y una enorme contribuci&oacute;n a la definici&oacute;n de un concepto de Europa que fuera una s&iacute;stesis de tradici&oacute;n y modernidad. Una contribuci&oacute;n decididamente superior a la de los pol&iacute;ticos que asumiendo, la funci&oacute;n improvisada de &ldquo;padres constituyentes&rdquo;, durante semanas se han deleitado a a&ntilde;adir y quitar renglones al soneto del &ldquo;Pre&aacute;mbulo&rdquo; de la Constituci&oacute;n europera. Obviamente, no tiene sentido imaginar qu&eacute; podr&iacute;a haber sucedido si la m&aacute;s valiosa promesa de la cultura de Destra (&iquest;s&oacute;lo de Destra?) de la postguerra italiana no se hubiera extinguido en una autopista en agosto. Mayor sentido tiene constatar c&oacute;mo una parte de la obra de Adriano haya sido en el fondo olvidada con el paso de los a&ntilde;os, y cu&aacute;ntas intuiciones expresadas con un lenguaje todav&iacute;a juvenil puedan hoy reaparecer en nuestro contexto. <br /><br />Para Romualdi la idea de Europa y el intento de elaborar un nuevo mito del nacionalismo-europeo representaron la v&iacute;a de escape del callej&oacute;n sin salida en que se hab&iacute;an metido los movimientos patriotas (tambi&eacute;n los m&aacute;s revolucionarios) a trav&eacute;s de las peripecias de dos guerras mundiales. Como historiador part&iacute;a del presupuesto de que el a&ntilde;o 1945 hab&iacute;a supuesto una derrota para todas las nacionalidades europeas. No s&oacute;lo los h&uacute;ngaros, tambi&eacute;n los polacos restituidos al m&aacute;s brutal de sus tradicionales opresores. No s&oacute;lo los alemanes, tambi&eacute;n los rusos, que ve&iacute;an consolidado un r&eacute;gimen que en el fondo estaba ya moribundo en 1939 y destinado a una natural implosi&oacute;n. No s&oacute;lo los italianos, tambi&eacute;n los franceses y los ingleses privados de sus imperios, reducidos al rango de potencias medianas, sin&oacute; nada menos que a Dominio(1). Todos los pueblos europeos hab&iacute;an sido sustancialmente humillados y miraban por primera vez a la cara el abismo de su abnegaci&oacute;n cultural. Al gran mal, Romualdi contrapuso el extremo remedio de un retorno a la fuente primordial: la vanguardia pol&iacute;tica y cultural de Europa habr&iacute;a debido reconocer que las patrias con sus especifidades proced&iacute;an de un origen, claramente distinto en su fisonom&iacute;a desde la alta Prehistoria. En este sentido, las ra&iacute;ces deb&iacute;an estudiarse bajo un visi&oacute;n m&aacute;s profunda que la del racionalismo moderno o la del cristianismo medieval. Tarea de la antropolog&iacute;a, de la ling&uuml;&iacute;stica, de la arqueolog&iacute;a, de la historia en un sentido amplio, deber&iacute;a ser la de reconstruir el rostro de la tradici&oacute;n europea, mediante los m&aacute;s abanzados instrumentos de investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. <br /><br />En este punto llegamos a un segundo aspecto fundamental de la obra romualdiana. Adriano intuy&oacute; la necesidad estrat&eacute;gica de apoderarse del lenguaje, de los instrumentos, incluso de las conclusiones de la ciencia moderna occidental. De su relaci&oacute;n con Evola extrajo su amor por el elemento arcaico, por todo aquello que en un pasado remoto era testigo de la pureza de un modo de ser todav&iacute;a incorrupto. Sin embargo reaccion&oacute; en&eacute;rgicamente a la sombra &ldquo;guenoniana&rdquo; del pensamiento tradicionalista: un comportamiento anticuado e incluso un poco lun&aacute;tico que en nombre de dogmas inmutables induc&iacute;a a despreciar todo aquello que hab&iacute;a cambiado en la historia de los &uacute;ltimos diez siglos, a despreciar las grandes creaciones del genio europeo moderno. De esta manera, mientras los guenonianos se perdian tras &ldquo;metaf&iacute;sicas arabizantes&rdquo; (la simp&aacute;tica definici&oacute;n es de Massimo Scaligero) y alimentaban interminables pol&eacute;micas sobre la &ldquo;regularidad inici&aacute;tica&rdquo; o sobre la &ldquo;supremac&iacute;a de los brahmanes&rdquo;, Adriano Romualdi quiso dar una nueva definici&oacute;n del concepto de Tradici&oacute;n. La Tradici&oacute;n europea, como la entendi&oacute; Romualdi, era algo dim&aacute;nico: en &eacute;sta encuentran su lugar el mos maiorum (el patrimonio de los valores eternos), pero tambi&eacute;n la innovaciones tecnol&oacute;gicas. En el fondo, los antiguos indoeuropeos irrumpieron en la escena del mundo en carros de batalla, una extraordinaria invenci&oacute;n de la &eacute;poca. Desde el principio los indoeuropeos se caracterizaron por&nbsp; sus innovaciones t&eacute;cnicas; y su concepci&oacute;n espiritual del mundo es tal de atribuir un significado superior a las mismas creaciones materiales. En India las ruedas del carro de batalla (los chakras) devienen el s&iacute;mbolo de los centros de energ&iacute;a vertiginosa que el yogini activa en su interioridad. En Grecia, el herrero, que forja las armas y otros objetos de hierro, deviene imagen del dios-ordenador del cosmos seg&uacute;n la concepci&oacute;n plat&oacute;nica del demiurgos. En las modernas haza&ntilde;as espaciales, en la audacia investigativa de la ciencia moderna, en el l&iacute;mpido estilo de las creaciones tecnol&oacute;gicas, Romualdi vislumbraba por lo tanto los frutos m&aacute;s maduros del genio europeo. Digamos la verdad, cuando nuestros amigos franceses de la Nouvelle Droite han empezado a valorar los estudios de sociobiolog&iacute;a, la etolog&iacute;a de Konrad Lorenz y los m&aacute;s heterodoxos estudios de psicolog&iacute;a, no han hecho otra cosa que desarrollar un impulso ya dado por Adriano Romualdi. Y todav&iacute;a m&aacute;s, cuando Faye ha lanzado la brillante provocaci&oacute;n del Arqueofuturismo proponiendo reconciliar Evola y Marinetti, o dicho de otra forma las ra&iacute;ces m&aacute;s profundas de Europa y sus modernas capacidades cient&iacute;fico-tecnol&oacute;gicas, en el fondo ha retomado un conocido tema de Romualdi. Quien haya le&iacute;do El fascismo como fen&oacute;meno europeo recordar&aacute; que Romualdi en el mismo caso de los fascismos distingu&iacute;a el tentativo de defender los aspectos m&aacute;s elevados de la tradici&oacute;n con los instrumentos mas audaces de la modernidad. Mirando al futuro venidero que se anunciaba en los ambiguos a&ntilde;os de la contestaci&oacute;n, Romualdi advert&iacute;a del riesgo que los europeos sucumbieran en la debilidad del bienestar, callendo como frutos demasiado maduros en el saco de los pueblos menos civilizados y m&aacute;s vitales ( leer el prefacio a Corrientes pol&iacute;ticas y culturales de la Destra alemana). Sin embargo no despreci&oacute; nunca los aspectos positivos de la modernidad europea y de la misma sociedad de bienestar construida en Occidente. Hoy probablemente se habr&iacute;a burlado de los intelectuales que dentro de la Destra han tentado de abrazar toscas utopias talibanas. Romualdi quer&iacute;a una Europa ancorada a su ark&eacute;, y al mismo tiempo moderna, innovadora, a la vanguardia de la tecnolog&iacute;a. Una Europa cuyos hombres sepan dialogar idealmente con S&eacute;neca y Marco Aurelio mientras conducen autom&oacute;viles veloces, utilizan instrumentos de comunicaci&oacute;n satelital, y hacen operaciones quir&uacute;rjicas con el l&aacute;ser. Esta imagen de Europa &ndash; esbozada en pocos a&ntilde;os por Romualdi &ndash; queda hoy como el mejor &ldquo;pre&aacute;mbulo&rdquo; para un continente viej&iacute;simo y sin embargo todav&iacute;a con orgullo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <br /><br /><br /><br />Publicado en la revista italiana Area n&ordm; 82, julio-agosto 2003<br /><br /><br /><br />(1) En el Imperio brit&aacute;nico y en la Comunidad Brit&aacute;nica de Naciones, un dominio (o Dominio) es un actual o antiguo territorio de ultramar de la Corona brit&aacute;nica (pero no Inglaterra, Gran Breta&ntilde;a, o el Reino Unido en s&iacute; mismo). El t&eacute;rmino provino durante el desarrollo de la ley constitucional brit&aacute;nica, cuando se convirti&oacute; en pr&aacute;ctica para referirse a la Corona de Inglaterra, Gran Breta&ntilde;a, el Reino Unido "y los dominios que adem&aacute;s pertenecen o se relacionan".<br />As&iacute;, a mediados de los a&ntilde;os 1800, el t&eacute;rmino era el m&aacute;s com&uacute;nmente usado para estados total o pr&aacute;cticamente aut&oacute;nomos del Imperio brit&aacute;nico (hoy Comunidad Brit&aacute;nica de Naciones), en particular para naciones que alcanzaron aquella etapa de desarrollo constitucional a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, como Australia, Canad&aacute;, Nueva Zelanda y Terranova. Antes de alcanzar el estatus de dominio estos estados siempre fueron colonias de la Corona, bajo el mando directo del Reino Unido y/o una colonia aut&oacute;noma, o han sido formados por grupos de colonias.<br />A principios del siglo XX, las diferencias principales entre un dominio y una colonia aut&oacute;noma eran que un dominio hab&iacute;a alcanzado el estatus "de car&aacute;cter de naci&oacute;n", si no una independencia pol&iacute;tica incontrovertible del Reino Unido. Por comparaci&oacute;n, una colonia aut&oacute;noma control&oacute; sus asuntos internos, pero no control&oacute; asuntos exteriores, defensa o comercio internacional. Las naciones a las que se les concedieron el estatus de dominio tendieron a asumir &aacute;reas como asuntos exteriores s&oacute;lo gradualmente, a veces tomando d&eacute;cadas para adquirir el control total de sus relaciones extranjeras de Gran Breta&ntilde;a. (Wikipedia)- NdT.<br /><br /><br /><br /><br /><br /></p>]]></description><pubDate>Fri, 13 Feb 2009 16:09:00 +0000</pubDate></item><item><title>Memoria de  Adriano</title><link>https://adrianoromualdi.blogia.com/2009/021302-memoria-de-adriano.php</link><guid isPermaLink="false">https://adrianoromualdi.blogia.com/2009/021302-memoria-de-adriano.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">En 1969 Adriano Romualdi ya hab&iacute;a adquirido la estatura cultural de heredero espiritual de Julius Evola, con varias y acreditadas publicaciones de notorio espesor cultural, rigurosamente documentadas y de corte fuertemente anticonformista. Recuerdo, en particular, su breve ensayo Julius Evola: el hombre y la obra (1968, Collezione Europa, Editore Volpe), que fue sin ninguna duda la primera aproximaci&oacute;n seria, profunda y tambi&eacute;n cr&iacute;tica a la obra y pensamiento de Evola en el mundo de la Destra italiana y que obtuvo la aprobaci&oacute;n del fil&oacute;sofo romano. No deja de ser significativo que Adriano publicase dicho ensayo precisamente en 1968, en un momento hist&oacute;rico delicad&iacute;simo para la Destra italiana, culturalmente pobre con respecto a los procesos de cambio que estaban por activarse en la sociedad.<br /><br />Adriano quer&iacute;a ofrecer a la Destra &ndash;y sobre todo a los j&oacute;venes&ndash; una nueva y diversa clave de lectura de la historia, de sus fen&oacute;menos, de sus tendencias m&aacute;s profundas, que se advirten m&aacute;s all&aacute; de una visi&oacute;n epid&eacute;rmica de los acontecimientos. Aquel breve ensayo, en 1969, fue una de mis primeras lecturas &ndash;a la edad de 14 a&ntilde;os&ndash; y&nbsp; caus&oacute; en m&iacute; un efecto muy estimulante, empuj&aacute;ndome a profundizar los temas que se trataban en aquel ensayo, en sus aspectos m&aacute;s importantes y ofreci&eacute;ndome mitos y s&iacute;mbolos en que creer y por los que combatir.&nbsp; <br /><br />En 1970 Adriano mantuvo una conferencia en N&aacute;poles, en la Antesala dei Baroni en el Maschio Angioino, sobre el tema del nacionalismo europeo, por iniciativa del c&iacute;rculo cultural &ldquo;Drieu La Rochelle&rdquo;. Recuerdo perfectamente la conversaci&oacute;n que tuve con &eacute;l, poco antes de la conferencia, los consejos que me di&oacute; sobre las lecturas m&aacute;s oportunas con respecto al tema tratado: Los hombres y las ruinas de Julius Evola y el libro de J. Thiriart Europa: un imperio de 400 millones de hombres.<br /><br />&ldquo;Son los libros que nos d&aacute;n las bases, con esta lectura se construyen los cimientos&rdquo;, me dijo con un aire de gran convencimiento. Me impresionaba profundamente, yo que apenas ten&iacute;a quince a&ntilde;os, su talante germ&aacute;nico, debido tambi&eacute;n a sus caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas, su mirada de estudioso meticuloso e impulsado por una s&oacute;lida concepci&oacute;n espiritual y pol&iacute;tica. En la conferencia Adriano desarroll&oacute; las tesis que habian ya caracterizado su trabajo de propaganda pol&iacute;tica en el &uacute;ltimo periodo de los a&ntilde;os sesenta. Donde hab&iacute;a criticado fuertemente a la Destra italiana, por haber permanecido atada, en los a&ntilde;os sesenta, ha l&iacute;neas tem&aacute;ticas de un viejo nacionalismo, como la defensa de la italianidad del Alto Adige, sin darse cuenta de los procesos de cambio en curso, de las tendencias hist&oacute;ricas determinadas por la hegemon&iacute;a de las dos superpotencias &ndash;EE.UU y URSS&ndash; y sin por lo tanto ser capaces de ofrecer a los j&oacute;venes un mito, una idea-fuerza que estuviera a la altura de tiempo presente, en un momento hist&oacute;rico de gran fermento juvenil y de fuerte turbulencia pol&iacute;tica.<br /><br />En su ensayo la La destra e la crisi del nazionalismo (Ed. Settimo Sigillo, Roma 1973) en que recog&iacute;a y sistematizaba argumentos ya desarrollados en los a&ntilde;os precedentes, Adriano escribe: &ldquo;Dig&aacute;moslo francamente: acentos, eslogans, s&iacute;mbolos y&nbsp; temas de esta Destra son a estas alturas algo totalmente superado, amenudo pat&eacute;tico y algunas veces rid&iacute;culo. El origen de todo esto reside en el r&aacute;pido deterioramiento de la tem&aacute;tica del nacionalismo despu&eacute;s de 1945, debido al venir a menos de la raz&oacute;n hist&oacute;rica de la peque&ntilde;as patrias europeas frente a Rusia y America... El problema de la Destra moderna es el de sobrevivir al final del&nbsp; viejo nacionalismo. El de adaptarse a las continuas mutaciones de la dimensi&oacute;n del mundo bajo una perspectiva no nacional, sino continental... S&oacute;lo un nacionalismo europeo &ndash;y una interpretaci&oacute;n del&nbsp; fen&oacute;meno fascista en su significado europeo&ndash; pueden ser de contrapeso a las mitologias de Occidente la consciencia del&nbsp; caracter &ldquo;epocal&rdquo; e internacional de una crisis juvenil que para reaccionar al clima asfixiante del americanismo consumista no encuentra otros puntos de referencia, sino en el mito marxista de la lucha de clases&rdquo;.<br />&ldquo;Miradlos bien a estos drogados, estos alienados en su condici&oacute;n hist&oacute;rica: tienen a dos pasos el muro de Berl&iacute;n, pero protestan contra el &ldquo;fascismo&rdquo;; los obreros polacos&nbsp; protagonizan revueltas por el pan, pero ellos se manifiestan contra el &ldquo;capitalismo&rdquo;; Rusia aplasta media Europa, pero ellos piensan en el Vietnam, en Brasil. El opio marxista les ha llegado al cerebro y los ha segregado en la ceguera y en la necedad. Este mito abstracto y alienante de la lucha de clases debe ser atacado y demolido en las escuelas, en las plazas, en las universidades. Es la gran equivocaci&oacute;n que ofusca la &uacute;nica concreta perspectiva hist&oacute;rica de nuestro tiempo: Europa &ndash; Naci&oacute;n. Que Europa-Naci&oacute;n sea la bandera y el lema de nuestra propaganda&rdquo;.<br /><br />Para Adriano el nacionalismo europeo deb&iacute;a ser entendido como movimiento cultural y pol&iacute;tico con la finalidad estrat&eacute;gica de crear una alternativa de civilizaci&oacute;n al materialismo americano y al colectivismo marxista. Su posici&oacute;n ten&iacute;a connotaciones &ndash;relacionadas con el&nbsp; pensamiento evoliano centrado en las ra&iacute;ces espirituales de la identidad cultural europea, y sobre la &ldquo;elecci&oacute;n de las tradiciones&rdquo; profundizada en Los hombres y la ruinas &ndash; de una mucho mayor valencia pol&iacute;tica y de una atenci&oacute;n, muy realista, a las consecuencias econ&oacute;micas del problema europeo. Europa como bloque pol&iacute;tico, uni&oacute;n de recursos pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos de los varios Estados, para retar a las dos superpotencias, EEUU y URSS. Y entre los Estados europeos Adriano inclu&iacute;a claramente tambi&eacute;n los pueblos de la Europa oriental, oprimidos por la Armada Rosa. Este mito de Europa &ndash;en t&eacute;rminos espirituales, culturales, pero tambien pol&iacute;tico-econ&oacute;micos&ndash; era la bandera a ondear y en torno a la cual diriguir las energias y los entusiasmos de las nuevas generaciones.&nbsp; <br /><br />Hoy, transcurridos 30 a&ntilde;os, haciendo un an&aacute;lisis retrospectivo sobre el 68, no se puede dejar de reconocer la validez, la modernidad y la lucidez de aquellas tesis de Adriano que desgraciadamente nunca fueron escuchadas en los sectores de la Destra oficial, la cual, con un comportamiento en ocasiones hist&eacute;rico, se conden&oacute; ella sola a quedarse fuera del movimiento de constestaci&oacute;n juvenil que hab&iacute;a nacido de origenes diversos &ndash;como demuestran los hechos de Valle Giulia a Roma en 1967&ndash; y que fue dejando bajo el dominio de la gesti&oacute;n pol&iacute;tica de la izquierda, para llegar m&aacute;s tarde a caer en la turbias aguas del terrorismo de los a&ntilde;os de plomo, &uacute;til y funcional, en definitiva, a la legitimaci&oacute;n y normalizaci&oacute;n del poder pol&iacute;tico existente, que se mostraba como el rostro tranquilizador de &ldquo;tutor del orden&rdquo;.<br /><br />Y aquellas tesis de Adriano deben ser rele&iacute;das de nuevo hoy, para una reflexi&oacute;n sobre la&nbsp; envergadura extrat&eacute;gica y de espesor cultural, sobre la funci&oacute;n de la Destra en el momento hist&oacute;rico de la realizaci&oacute;n de la uni&oacute;n europea y de la moneda &uacute;nica. Adriano hab&iacute;a advertido la necesidad hist&oacute;rica de una voluntad pol&iacute;tica para dar lugar a una Europa-Naci&oacute;n, como un nuevo sujeto pol&iacute;tico aut&oacute;nomo y soberano, respecto a las superpotencias.<br /><br />&ldquo;Ciertamente &ndash;escribe Adriano hablando de los precedentes pasos pol&iacute;ticos en la direcci&oacute;n de la unidad europea&ndash; se alcanz&oacute; r&aacute;pidamente una forma de comunidad econ&oacute;mica. Se realizaron la CECA y el Mercado Com&uacute;n, se instal&oacute; en Estrasburgo esa compa&ntilde;ia de veraneantes que es el parlamento europeo. Pero para una unidad m&aacute;s profunda faltaba algo fundamental. La voluntad pol&iacute;tica&rdquo;.<br /><br />Aunque si hoy se han dado pasos&nbsp; en los pol&iacute;tico y econ&oacute;mico que configuran un escenario diverso respecto aquel que escribi&oacute; Romualdi, el dato pol&iacute;tico sustancial no ha cambiado. La voluntad pol&iacute;tica faltaba entonces y falta hoy, como demuestran elocuentemente las discordias entre los europeos en presencia de crisis como la del Golfo P&eacute;rsico y sobre todo frente a la crisis en Bosnia, al drama de los pr&oacute;fugos, a la trajedia de la destrucci&oacute;n de Sarajevo de la que incluso ahora, por un significativo silencio de los medios de comunicaci&oacute;n &ndash;como si fuera un orden venido de lo m&aacute;s alto&ndash; nadie habla. La misma discordia se manifiesta puntualmente en temas de linea pol&iacute;tica respecto al problema de la inmigrac&iacute;&oacute;n de extra-comunitarios, a las medidas ha adoptar para regular los flujos migratorios, a la politica de adoptar con respecto al mundo &aacute;rabe y, en general, respecto al&nbsp; Tercer Mundo. No son los bancos ni los par&aacute;metros de Maastricht los que dar&aacute;n un alma a Europa. Es necesario recuperar y actualizar las ra&iacute;ces espirituales y culturales de Europa y volver a otorgar en una nueva identidad comun europea, una fuerza de cohesi&oacute;n de un nuevo bloque pol&iacute;tico europeo, capaz de dialogar con el mundo &aacute;rabe y de establecer una relaci&oacute;n diversa, m&aacute;s equilibrada y correcta con los Estados Unidos. Hoy m&aacute;s que nunca, la tarea hist&oacute;rica de la Destra pol&iacute;tica italiana es aquella de actualizar y volver a proponer el &ldquo;mito&rdquo; de Europa, por la defensa de una forma diversa de cultura que nos libere de la condici&oacute;n hist&oacute;rica de colonia americana.<br />&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <br />Stefano Arcella<br /></p>]]></description><pubDate>Fri, 13 Feb 2009 15:59:00 +0000</pubDate></item><item><title>Adriano Romualdi y el 68.</title><link>https://adrianoromualdi.blogia.com/2008/120801-adriano-romualdi-y-el-..php</link><guid isPermaLink="false">https://adrianoromualdi.blogia.com/2008/120801-adriano-romualdi-y-el-..php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Entre marzo y febrero de 1968 se iniciaron en Roma las revueltas universitarias surgidas en el marco de los movimientos de protesta y contestaci&oacute;n estudiantil desarrollados durante la primavera de aquel a&ntilde;o entre cierto sector de la juventud, importados desde Estados Unidos, y gestados e instrumentalizados principalmente por los partidos comunistas europeos en su versi&oacute;n mao&iacute;sta o trotskista. Es importante a&ntilde;adir que muchos dirigentes posteriores de la izquierda europea fueron protagonistas de dichas jornadas o las tomaron como referencia en sus pol&iacute;ticas de &ldquo;nueva izquierda&rdquo; cuyas consecuencias son en la actualidad ciertas referencias del pensamiento actual de la izquierda&nbsp; destinados a desarmar y narcotizar a la juventud europea, presa de las pol&iacute;ticas del sistema en sus actuales fases. En Italia, este movimiento fue posterior al ocurrido en Alemania, y&nbsp; tuvo lugar en los meses anteriores al m&aacute;s conocido &ldquo;mayo franc&eacute;s&rdquo;, aunque con motivaciones y objetivos similares. Mientras las facultades de Filosof&iacute;a y Letras eran ocupadas por los estudiantes de izquierdas,&nbsp; en la de Jurisprudencia, donde el FUAN-Caravella &ndash;organizaci&oacute;n universitaria del MSI&ndash; manten&iacute;a desde hac&iacute;a a&ntilde;os una mayor&iacute;a absoluta parlamentaria,&nbsp; una turbia asociaci&oacute;n estudiantil pr&oacute;xima a cierto partido gaullista toma la iniciativa ante la confusi&oacute;n y divisi&oacute;n de los j&oacute;venes de la Destra participantes tambi&eacute;n en dicha ocupaci&oacute;n. El movimiento pol&iacute;tico de la Destra muy activo en Italia y particularmente en Roma ten&iacute;a como principales organizaciones al partido parlamentario MSI (Movimiento Social Italiano), mientras que los activos y numerosos sectores juveniles surgidos de la derrota de la Rep&uacute;blica Social Italiana, se hallaban divididos en aquella &eacute;poca entre las secciones juveniles y universitarias del MSI, Ordine Nuovo y el ambiente todav&iacute;a activo de la oficialmente disuelta Avanguardia Nazionale. El FUAN en aquella &eacute;poca estaba formado por algunos j&oacute;venes de brillante preparaci&oacute;n que luchando decididamente en las filas del MSI, colaboraban y manten&iacute;an un estrecho contacto con las dos principales organizaciones extraparlamentarias, la m&aacute;s intelectual ON y la activista AN, ambas con una gran influencia del pensamiento de Julius Evola.<br /><br />Uno de aquellos j&oacute;venes era Adriano Romualdi, brillante&nbsp; y respetado intelectual y militante incansable de las ideas identitarias, hijo del dirigente misino Pino Romualdi, y a quien ya por entonces muchos auguraban un claro porvenir como dirigente pol&iacute;tico, como pensador y como docente. Activista incansable en las filas del MSI y del FUAN, no escond&iacute;a sus colaboraciones con el grupo extraparlamentario Ordine Nuovo, y en muchas ocasiones se le pod&iacute;a ver en primera l&iacute;nea en los frecuentes enfrentamientos&nbsp; que los miembros juveniles del MSI, ON y AN manten&iacute;an en aquellos a&ntilde;os en las aulas y las calles de Roma. En esos d&iacute;as Romualdi pudo vivir de cerca las manifestaciones estudiantiles de sus coet&aacute;neos, y sobre todo las respuestas y actuaciones de sus camaradas pol&iacute;ticos durante aquellas jornadas, indecisos algunos, confundidos otros e incluso las de aquellos que participaron activamente en las mismas imbuidos de diferentes motivaciones. Entre los que eran favorables a la participaci&oacute;n en la actividad contestataria destacaban los grupos de AN guiados por Stefano Della Chiae, Mario Merlino, Dantini y otros, y algunos sectores de la FUAN que decidieron actuar en las mismas como una forma de asalto frontal al Sistema. Muchos de ellos estaban ya influidos por esa voluntad de cambio y contestaci&oacute;n que permeabiliz&oacute; en otros camaradas de partidos que por origen e ideolog&iacute;a deb&iacute;a ser&nbsp; contrarios al cosmopolitismo decadente de la esencia misma del movimiento. Por las mismas razones, en Espa&ntilde;a un sector del partido tradicionalista se convertir&iacute;a en socialista autogestionario o muchos falangistas contrarios al r&eacute;gimen de Franco terminar&iacute;an en el bando izquierdista, mientras que algunos de los activistas italianos empezaban a ser fascinados por el mao&iacute;smo chino. Por su parte, la direcci&oacute;n del MSI, incapaz en aquella &eacute;poca de dar a sus sectores juveniles motivaciones revolucionarias y de pensamiento m&aacute;s profundo, se enfrentaba abiertamente al movimiento del 68 desde un prisma conservador y de defensa del sistema que no convenci&oacute; a los sectores m&aacute;s revolucionarios del mismo, como a algunas corrientes de la &ldquo;izquierda misina&rdquo;, en particular a la representada por Gianni Accame entre otros. El sector m&aacute;s intelectual y espiritual de la Destra, encabezado por Evola, o por Rauti y su ON no vieron tampoco con buenos ojos la participaci&oacute;n de sus camaradas en las jornadas del 68 italiano.&nbsp; Evola deja clara su opini&oacute;n en textos como este: <br />&ldquo;Agotada la "protesta" de tipo marxista y obrera, queda la revoluci&oacute;n de la nada. Es significativo que en los movimientos revolucionarios y contestatarios acontecidos en Francia en mayo de 1968 junto a las banderas rojas comunistas aparecieron las banderas negras de los anarquistas, como tambi&eacute;n es significativo que en tales manifestaciones, y no s&oacute;lo en Francia, se hayan verificado formas de puro desencadenamiento salvaje y destructivo. Es in&uacute;til por lo tanto hacerse ilusiones optimistas respecto a la tan fetichizada "juventud", estudiantil o no, si la situaci&oacute;n de base no es cambiada. Cada revuelta sin aquellos principios superiores que el mismo Nietzsche hab&iacute;a evocado a su manera en la parte v&aacute;lida de su pensamiento, callando acerca de las contribuciones dadas por los exponentes de una revoluci&oacute;n de Destra, lleva fatalmente a la emergencia de fuerzas de un orden aun m&aacute;s bajo que las de la subversi&oacute;n comunista. Con la afirmaci&oacute;n eventual de estas fuerzas todo el ciclo de una civilizaci&oacute;n condenada se cerrar&iacute;a, si es que no surge un poder superior y si no se reafirma la imagen de un tipo &ldquo;humano superior&rdquo;.<br /><br />Entre los detractores del movimiento estudiantil se encontraba Adriano Romualdi que consideraba el movimiento del 68 como una evoluci&oacute;n interna del sistema y en ning&uacute;n modo una ant&iacute;tesis del mismo, y que intent&oacute; infructuosamente convencer a muchos de los activistas de Destra de no participar en las actuaciones que &eacute;l sab&iacute;a surgidas desde el propio sistema e instrumentalizadas por las fuerzas de la subversi&oacute;n. El propio Mario Melino, uno de los protagonistas del asalto ala facultad de arquitectura y de los conocidos enfrentamientos de Valle Giulia, recuerda c&oacute;mo en la concentraci&oacute;n&nbsp; previa a dichos hechos, que tuvo lugar en la Plaza de Espa&ntilde;a, Adriano Romualdi le advirti&oacute; de la esterilidad de dicha participaci&oacute;n intentando que no participara en la misma. A medio camino entre los que sinceramente participaron en el movimiento del 68 esperando poder influir con las consignas evolianas, y que equivocadamente creyeron poder atraer a los estudiantes de izquierda &ndash;en especial a los mao&iacute;stas&ndash;, y a la acci&oacute;n de su propio partido, con el que fue tambi&eacute;n muy cr&iacute;tico en este aspecto,&nbsp; y que finaliz&oacute; dando una imagen de &ldquo;guardia blanca del sistema&rdquo; en palabras de Buontempo, Adriano Romualdi fue perfectamente consciente de que desde el campo de la Destra hab&iacute;a un importante vac&iacute;o doctrinal e ideol&oacute;gico en el que era necesario trabajar. De su presencia como testigo de aquellos hechos, pero sobre todo de su profunda preparaci&oacute;n y brillantez intelectual, nacen ciertas reflexiones que sobre las jornadas de la primavera del 68 en Roma fueron maduradas durantes los siguientes a&ntilde;os y recogidos en el texto Branni tratti da Contestazione Contraluce, publicado en las p&aacute;ginas de la revista Ordine Nuovo en la primavera de 1970.<br /><br />Para Romualdi, el movimiento estudiantil se hab&iacute;a convertido en un fen&oacute;meno caracter&iacute;stico de la fase de senilidad que caracterizaba en dicha &eacute;poca a la democracia italiana y pensaba que agrupaba s&oacute;lo a una exigua parte de la poblaci&oacute;n universitaria italiana. &ldquo;Es un hecho sin embargo que la gran mayor&iacute;a es totalmente ap&aacute;tica y pasiva, as&iacute; como que esta misma mayor&iacute;a termina siendo la punta de lanza de la confusi&oacute;n, del extrav&iacute;o y de la mistificaci&oacute;n propagada en todo el mundo juvenil (&hellip;) Documenta la profanidad en la cual penetra en los &aacute;nimos inmaduros un tipo de ret&oacute;rica izquierdista difundida en la televisi&oacute;n, el cine, las grandes casas editoriales y todas las centrales ideol&oacute;gicas ocultas y acampanadas en el coraz&oacute;n del sistema (&hellip;). El problema es que el movimiento estudiantil supone una contestaci&oacute;n contra un sistema que simpatiza con los contestatarios, y junto a la cual la contestaci&oacute;n se inserta en la ret&oacute;rica democr&aacute;tica en lugar de volverse contra ella&rdquo;.<br /><br />&ldquo;&laquo;Poder estudiantil&raquo; es el lema con el que los comunistas y sus &uacute;tiles idiotas han comenzado a ocupar la universidad italiana desde principios del 68. Un slogan claramente copiado del &laquo;poder negro&raquo;, y, de hecho, algunos de los contracorrientes segu&iacute;an al &laquo;Black power&raquo; mientras otros se reclamaban seguidores de la revoluci&oacute;n cultural china (&hellip;), sobre los beneficios de la droga y sobre las relaciones entre poder sexual y autoritarismo. &laquo;Poder estudiantil&raquo; es una grosera f&oacute;rmula demag&oacute;gica con la que los comunistas intentan especular sobre las graves descompensaciones que afligen las universidades italianas. Quieren el &laquo;poder estudiantil&raquo; o sea la dictadura de aquella minoritaria franja de estudiantes ro&iacute;da por el marxismo que introduce en las universidades la demagogia permanente e impide aquella selecci&oacute;n de los cuadros, aquel ahondamiento de los estudios, que son garant&iacute;a de mayor seriedad en la vida p&uacute;blica y de una mayor eficacia nacional. (&hellip;). &laquo;Poder estudiantil&raquo; es una f&oacute;rmula m&iacute;tica que se introduce en un cierto mito general de la vida, un mito del que forman parte, el &laquo;poder negro&raquo;, el LSD, Fidel Castro, Che Guevara, Marcuse y la melena&rdquo;.<br /><br />&ldquo;Los ocupantes pretenden luchar contra la sociedad, pero sus mitos, sus costumbres y su conformismo son precisamente aquellos de esta sociedad contra la que dicen luchar. Dicen estar contra el Estado, la televisi&oacute;n estatal, la adulaci&oacute;n y el cari&ntilde;o, dicen estar contra el gobierno, y los socialistas en el gobierno les protegen, dicen constituir una alternativa en el tiempo, pero sus cabelleras, sus h&aacute;bitos, sus gestos, y su m&uacute;sica, sus mujercitas beat, est&aacute;n m&aacute;s conformes con el esp&iacute;ritu de los tiempos de lo que se pueda imaginar. Se pretenden &laquo;anti-norteamericanos&raquo;, pero est&aacute;n podridos de americanismo hasta la m&eacute;dula:&nbsp; sus chaquetas, sus pantalones, sus gorros, son aquellos de los beatniks de San Francisco, su profeta es Allen Ginsberg, su bandera el LSD, su canciones folckl&oacute;ricas son las de los de los negros del Mississipi, su patria espiritual el Greewich-Village. Son marxistas, pero no a la manera b&aacute;rbara de los rusos o de los chinos, sino en esa particular manera en la que es marxista un cierto tipo de joven americano manido de civilizaci&oacute;n. Proclaman el &laquo;enlace con la clase obrera&raquo;, la &laquo;articulaci&oacute;n entre la sem&aacute;ntica de la reivindicaci&oacute;n estudiantil y la dial&eacute;ctica del mundo obrero&raquo; pero su esnobismo es totalmente lejano al &aacute;nimo de los verdaderos obreros y campesinos, nadie m&aacute;s que estos polluelos salidos del huevo de una burgues&iacute;a podrida est&aacute;n tan lejos de la mentalidad de quien tiene que luchar con las m&aacute;s elementales exigencias. Su problema es la droga;&nbsp; el de los obreros, el pan&rdquo;.<br />&ldquo;Ya es suficiente el mot&iacute;n de una minor&iacute;a de intelectuales de cuarto de estar, de j&oacute;venes y ricos burgueses que con ello rompen el aburrimiento de una existencia demasiado f&aacute;cil jugando a los &laquo;chinos&raquo; o a los castristas. Las fortalezas de la revuelta estudiantil han estado justo en las facultades m&aacute;s snobs, como la facultad de arquitectura de Roma donde&nbsp; frente a los muros sobre en los que fue escrito &laquo;guerrilla ciudadana&raquo; aparcaron en doble fila los elegantes coches deportivos de sus ocupantes. Es la revuelta de una minor&iacute;a de burgueses comunistas criada tradicionalmente en los invernaderos calientes de algunas facultades rojas como Letras, F&iacute;sicas o Arquitectura. Es la revuelta de los melenudos,&nbsp; de los bolcheviques de cuarto de estar, de una juventud que, m&aacute;s que quemada, se podr&iacute;a llamar desparramada. He aqu&iacute; que al obrero, integrado en la sociedad burguesa e indisponible para las org&iacute;as marxistas, es sustituido por el joven blas&eacute;, el ni&ntilde;o de pap&aacute; con la spider y el retrato del Che sobre su mesita de noche&rdquo;.<br />&ldquo;Para colmo de&nbsp; iron&iacute;a, la revuelta estudiantil que tiene&nbsp; el marxismo escrito en su bandera, desmiente por su parte la teor&iacute;a marxista del fundamento econ&oacute;mico de cualquier motor pol&iacute;tico. La revuelta estudiantil es un t&iacute;pico mot&iacute;n ideol&oacute;gico, libresco, difuminadas por las revistas de empe&ntilde;o, de la librer&iacute;a Feltrinelli, como los distintivos de protesta y los retratos del Ch&eacute; vendidos en los grandes almacenes para tapicer&iacute;a. &Eacute;sta revuelta que polemiza con la civilizaci&oacute;n de los consumos, es una t&iacute;pica expresi&oacute;n del &laquo;consumo cultural&raquo;, de un estampido librero instalado sobre el sexo y sobre el marxismo, sobre la droga y Ch&eacute; Guevara, sobre Fidel Castro y sobre las mujeres desnudas. Desde el punto de vista del mercado, el militante del &laquo;movimiento estudiantil&raquo; es el t&iacute;pico consumidor medio de la cultura de protesta, que traga cada d&iacute;a su raci&oacute;n de&nbsp; literatura marxista, sexual y necr&oacute;fila, que las grandes editoriales arrojan sobre el mercado en cantidad cada vez mayor. El consumidor cultural es progresista, pro-chino, antirracista, por el mismo motivo por el que viste los tejanos y bebe Coca-cola, consume el romance sucio o el diario de Ch&eacute; como se &laquo;consume&raquo; una caja de jud&iacute;as o un rollo de papel higi&eacute;nico, consumen la revuelta juvenil que ya se fabrica y se vende como una mercanc&iacute;a cualquiera&rdquo;.<br />&ldquo;El problema al llegar a este punto es &iquest;por qu&eacute; una &laquo;revoluci&oacute;n&raquo; tan descaradamente inaut&eacute;ntica ha logrado imponerse a la juventud, y no s&oacute;lo a aquel m&aacute;s conformista, sino tambi&eacute;n a aquel m&aacute;s en&eacute;rgico y fantasioso? La respuesta es simple:&nbsp; porque de la otra parte no existe nada. Enterrada bajo un c&uacute;mulo de qualunquismo burgu&eacute;s y patriotero&nbsp; bajo la respetabilidad imb&eacute;cil de la garant&iacute;a &laquo;indudablemente nacional indudablemente cat&oacute;lica, indudablemente antimarxista&raquo;&nbsp; la Destra no tuvo que una lema que dar a la juventud.&nbsp; En una &eacute;poca de creciente excitaci&oacute;n de los j&oacute;venes, les dijo &laquo;sed buenos&raquo;; en una &eacute;poca de ofensivas y comparaciones ideol&oacute;gicas, ella durmi&oacute; tranquila porque los porcentajes del FUAN en los &laquo;parlamentillos&raquo; universitarios estaban estacionarios. Se fosilizaba en las trincheras de retaguardia del patriotismo burgu&eacute;s, incapaz de agitar al adulto,&nbsp; les dijo &laquo;sed buenos&raquo;. Se fosilizada en las trincheras de retaguardia del patriotismo burgu&eacute;s, incapaz de agitar en el futuro el gran&nbsp; mito de Europa, las organizaciones juveniles oficiales vegetaron sin&nbsp; contacto alguno con el mundo de las ideas, de la cultura, de la historia. Ha bastado un soplo de viento para barrer este inmovilismo que quiso ser socarr&oacute;n, pero fue solamente imb&eacute;cil. Bastaron las primeras ocupaciones para comprender que de la otra parte -la de la Destra- no hab&iacute;a nada. La as&iacute; llamada clase juvenil se dej&oacute; sumergir en pocos d&iacute;as, sin fantas&iacute;as y sin gloria. Cuando las banderas rojas agitaron en aquellas universidades que constituyeron hasta pocos a&ntilde;os antes las fortalezas de la Destra nacional, muchos miraron a la Destra, esperando una se&ntilde;al. Pero la se&ntilde;al no lleg&oacute;:&nbsp; faltaron, el &aacute;nimo y la iniciativa juvenil y las ideas estuvieron listas. Madurada en los pasillos de partido, en un clima socarr&oacute;n, la as&iacute; llamada clase dirigente juvenil ya disminuida a tres o a cuatro nombres no tuvo&nbsp; absolutamente nada decir frente a la formidable ofensiva ideol&oacute;gica de las izquierdas. Fue sencillamente barrido. Logr&oacute; hacerse encerrar en el gueto de la banalidad m&aacute;s retr&oacute;grada&rdquo;.<br />&ldquo;Mientras las izquierdas, con toda una red de c&iacute;rculos pol&iacute;ticos y culturales, agitaron, siempre con mayor&nbsp; fantas&iacute;a, toda una serie de temas revolucionarios, la juventud de la Destra fue castigada a montar la guardia al &laquo;dios - patria - familia&raquo;. Se habl&oacute; un poco de Gentile, cuyo patriotismo gen&eacute;rico fue bastante deste&ntilde;ido y tranquilizante, pero se evitaron con gran cuidado las tesis antiburguesas de un Julius Evola. Los lemas fueron aquellos de amor a la patria y a la conciliaci&oacute;n, el odio al divorcio, al cine pornogr&aacute;fico y al Partido del Pueblo del Sud-Tirol. Fascistas s&iacute;, pero con moderaci&oacute;n;&nbsp; sobre los nazis la menor referencia posible. &iquest;Nos tiene que maravillar que muchos de los mejores j&oacute;venes de Destra se hayan convertido en &laquo;pro-chinos&raquo;? Para el joven de car&aacute;cter realmente fascista, las palabras extremas, la violencia, las banderas de los &laquo;pro-chinos&raquo; vinieron a sustituir aquellas que la Destra oficial, tibia y envejecida, ya no pudo dar. &iquest;Puede maravillarnos que por reacci&oacute;n, surgiera el fen&oacute;meno de los nazimao&iacute;stas? Muchos de estos nazi-mao&iacute;stas fueron solamente&nbsp; los se&ntilde;oritos que trataron de estar a la moda. Pero tambi&eacute;n aqu&eacute;llos que esperaron sinceramente crear un nuevo frente revolucionario, disueltos en la selva de banderas rojas de sus &laquo;aliados&raquo; Su incierta tem&aacute;tica fue aspirada por la jerga marxista. Crearon&nbsp;&nbsp; dudas, de cuyo solista el comunismo se aventaj&oacute;.&nbsp;&nbsp; Ello nos demuestra como una visi&oacute;n de Destra revolucionaria y antiburguesa tendr&iacute;a menos desorientados a los contestatarios, y como la contestaci&oacute;n habr&iacute;a podido ser arrancada de&nbsp; su mano si s&oacute;lo se hubiera tenido sobre los hombros una tem&aacute;tica menos vaga y convencional. Lo que no ha comprendido la Destra, esto es, la necesidad de de rejuvenecer su tem&aacute;tica, lo ha comprendido muy&nbsp; bien el PCI.&rdquo;<br />&ldquo;El PCI ha cultivado conscientemente toda una mitolog&iacute;a a trav&eacute;s de asociaciones culturales, pol&iacute;ticas, art&iacute;sticas, en los que viene garantizado la m&aacute;xima libertad cr&iacute;tica respecto al partido, pero que llevan antes de un cierto discurso el acto de conducir a los j&oacute;venes hacia el &aacute;rea del comunismo. El PCI tambi&eacute;n ha comprendido que cierto comunismo de c&eacute;lula, a la rusa, ya es algo de sobra con los tiempos que corren, y ha apuntado sus cartas sobre un comunismo estoico, rom&aacute;ntico, tropical, sobre los poderes negros y amarillos, sobre los comunismos de las barbas, piojosos, fantasiosos, el comunismo del Ch&eacute;, el cha-cha-cha, de Luther King y el Halleluja. Y &eacute;ste es el comunismo a la moda, el comunismo que gusta a una juventud cada vez m&aacute;s fanfarrona. El centro de infecci&oacute;n de este nuevo comunismo es la editorial del milmillonario comunista Giangiacomo Feltrinelli, para los amigos &laquo;Giangi&raquo;, el&nbsp; Rousseau de la nueva revoluci&oacute;n. Desde las librer&iacute;as de Feltrinelli&nbsp; salen a miles los libros sobre la&nbsp; cultura de la droga y sobre Bolivia, sobre los negros y sobre Fidel Castro,&nbsp; en ella&nbsp; se pueden comprar los distintivos de protesta, es all&iacute; donde naci&oacute; la revista Quince, &oacute;rgano del &laquo;movimiento estudiantil&raquo;. Poco importa que las vanguardias chinas y castristas desde&ntilde;en al PCI. Ellas incluso siembran siempre un trigo que no ser&aacute; segado en la lejana Habana y Pek&iacute;n, pero s&iacute; en el comunismo local. El &laquo;movimiento estudiantil&raquo; atrae los j&oacute;venes en un orden de ideas en los que&nbsp; calmados&nbsp; los j&oacute;venes hervores har&aacute;n de ellos buenos electores comunistas. El PCI siempre ha controlado la agitaci&oacute;n estudiantil. Nadie creer&aacute; que las ocupaciones de facultades dilatadas&nbsp; por meses enteros hayan sido posibles sin el aparato log&iacute;stico del partido comunista, ni sin los abastecimientos del FGC. Los paquetes-v&iacute;veres que fueron distribuidos a Roma en la facultad de Letras iban envueltas en cartas electorales del PCI. Los profesores a la cabeza de la revuelta fueron los usuales Chiarini, Amaldi, Asor-Rosa. Los parlamentarios a la cabeza de los cortejos del &laquo;movimiento estudiantil&raquo; fueron parlamentarios comunistas&rdquo;.<br />&ldquo;&Eacute;sta es la mitolog&iacute;a de una burgues&iacute;a podrida que espera en la &laquo;revoluci&oacute;n&raquo;, poder conquistar nuevos para&iacute;sos de libertad y mugre, sin ser en&nbsp; modo alguno una ant&iacute;tesis al sistema, sino s&oacute;lo la evoluci&oacute;n interior del sistema hacia su inevitable objetivo:&nbsp; la putrefacci&oacute;n de los pueblos de raza blanca y el ocaso del occidente. El hecho es que el partido comunista ha comprendido desde hace a&ntilde;os una verdad que en nuestro entorno no ha entrado todav&iacute;a en la cabeza a nadie,&nbsp; es decir que un partido extremista, en un momento no revolucionario, con una situaci&oacute;n internacional est&aacute;tica y un ciertamente so&ntilde;oliento bienestar en su interior, puede llevar a cabo una ofensiva ideol&oacute;gica, apoyada en minor&iacute;as centrada en un cierto mito de la vida y que llevan adelante para conseguir ciertos efectos psicol&oacute;gicos. Porque est&aacute; claro que se puede rechazar cierto lenguaje bienpensante sin caer por esto en el ret&oacute;rico Viet-cong o guevarista. Que se puede alzar la bandera del nacionalismo europeo sin olvidar las garant&iacute;as necesarias a la seguridad de Europa. Que se puede golpear en las universidades contra el orden constituido, pero, no se debe olvidar que se debe golpear al mismo tiempo al comunismo. Ya que la Destra, el fascismo, incluso en su crisis actual, representan la &uacute;nica alternativa revolucionaria para la juventud&rdquo;.<br />De esta manera Adriano Romualdi denunciaba el gran vac&iacute;o ideol&oacute;gico de los j&oacute;venes de la Destra, en gran parte responsabilidad de la direcci&oacute;n del MSI, as&iacute; como la instrumentalizaci&oacute;n por parte del propio sistema a trav&eacute;s de las organizaciones comunistas de las jornadas supuestamente &ldquo;revolucionarias&rdquo; del 68, a la vez que, para evitar equ&iacute;vocos, apuntaba desde donde deb&iacute;a surgir cualquier movimiento de asalto al Sistema. Mario Merlino, hist&oacute;rico dirigente de Avanguardia Nazionale, y cercano en esos a&ntilde;os a Adriano Romualdi, cuenta c&oacute;mo &eacute;ste trat&oacute; de disuadir a muchos militantes de Destra ante el temor de la dispersi&oacute;n de las fuerzas juveniles de este ambiente, &ldquo;tem&iacute;a &ndash;y no erraba del todo- que nos dispers&aacute;ramos dejando engatusarnos por un universo muy alejado de nuestras ideas e incluso capaz de atraernos&rdquo;. Pero no todos &ndash;dentro y fuera de su partido- tuvieron entonces,&nbsp; la claridad y lucidez pol&iacute;tica de Adriano Romuldi. Lo cierto es que muchos militantes de la Destra italiana,&nbsp; participaron en las jornadas de Valle Giulia con la honrada intenci&oacute;n de protagonizar una revoluci&oacute;n juvenil contra el sistema y reorientar el movimiento estudiantil hacia posiciones nacional-revolucionarias, intentando renovar un neofascismo cada vez m&aacute;s atlantista y derechista y al mismo tiempo mantener una influencia en las aulas universitarias en las que entraba con fuerza la &ldquo;nueva izquierda&rdquo;, mientras el partido neofascista oficial segu&iacute;a intentando introducirse en el Sistema como ala derecha del mismo y que por ello se enfrentaba directamente al movimiento del 68 por motivaciones puramente anticomunistas. <br />Para Adriano la revoluci&oacute;n que deb&iacute;a hacerse, era desde luego diferente, y por supuesto sab&iacute;a que no entraba en los planes del Sistema permitirla. Despu&eacute;s del 68, las escisiones nazi-maoistas , las agresiones comunistas, los sucesos pol&iacute;ticos, la alianza DC-PCI parecen darle, una vez m&aacute;s, la raz&oacute;n. Mientras, en la Universidad de Roma el FUAN entraba en una importante crisis, y el comunismo se introduc&iacute;a fuertemente entre los estudiantes, los j&oacute;venes identitarios italianos continuaron su trabajo de lucha por las ideas de una Nueva Europa en todos los campos, de los institutos y las universidades a los barrios pasando por el propio MSI. Una lucha que a partir de entonces volv&iacute;a a tener un enemigo perfectamente definido: el Sistema en sus dos vertientes, la liberal-capitalista y la comunista.<br />E. Monson&iacute;s<br /><br />Extractos sacados de &ldquo;Contestazione Controluce&rdquo;, in Ordine Nuovo, a. I, n. s. 1, marzo-aprile 1970 publicado en www.centrostudilaruna.it<br /><br />Nicola Rao, La fiamma e la celtica. Sperling Kupfer Editori, Mil&aacute;n 2006.<br /><br />Mario Merlino, &ldquo;Frammenti e immagini d&rsquo;una amicizia&rdquo; en Adriano Romualdi, l&rsquo;Uomo, l&rsquo;Azione, il Testimone. Asoc.Culturale Raido.Roma 2003</p>]]></description><pubDate>Mon, 08 Dec 2008 20:42:00 +0000</pubDate></item><item><title>Adriano Romualdi: Del Mito ario de Europa al nuevo nacionalismo militante europeo</title><link>https://adrianoromualdi.blogia.com/2008/111801-adriano-romualdi-del-mito-ario-de-europa-al-nuevo-nacionalismo-militante-europe.php</link><guid isPermaLink="false">https://adrianoromualdi.blogia.com/2008/111801-adriano-romualdi-del-mito-ario-de-europa-al-nuevo-nacionalismo-militante-europe.php</guid><description><![CDATA[<p>&nbsp;</p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: medium;"><span><br /><br /><span style="font-family: times new roman,times;">Ya han transcurrido treinta a&ntilde;os de aquel infausto d&iacute;a de agosto de 1973, en el que nos abandon&oacute; traum&aacute;ticamente Adriano Romualdi. Un vulgar accidente de autom&oacute;vil nos dej&oacute; a todos, hu&eacute;rfanos de su magn&iacute;fica presencia. Una tr&aacute;gica circunstancia que nos neg&oacute; el privilegio de poder continuar creciendo y madurando nutri&eacute;ndonos de su fuerza, de su sensibilidad, de su coherencia y de su intransigencia. Una aut&eacute;ntica desgracia para todo nuestro mundo.<br />&nbsp;<br />Apenas han pasado treinta a&ntilde;os, y no obstante parece que haya transcurrido una eternidad, tantos han sido los hechos y acontecimientos -de&nbsp; buena&nbsp; mala fortuna- que han intercalado esta separaci&oacute;n.<br /><br />Los escenarios pol&iacute;ticos han cambiado, irrevocablemente; transformada asimismo la sociedad, el mundo entero est&aacute; cambiando gradualmente y la realidad que se perfila en el horizonte no es precisamente de las mejores.<br /><br />Tambi&eacute;n &ldquo;nuestra&rdquo; fracci&oacute;n del mundo, el considerado &ldquo;ambiente&rdquo;, ha sufrido -en el transcurso de esto a&ntilde;os- su propia transformaci&oacute;n y tambi&eacute;n en este caso no parece que haya cambiado, a pesar m&iacute;o, para mejor. Esto es lo que me horroriza.<br /><br />El destino -burl&oacute;n como siempre con nosotros-&nbsp; ha demostrado no querernos bien priv&aacute;ndonos de Adriano. &iquest;Quiz&aacute;s para poner a prueba nuestra capacidad? Dejando el destino aparte, rendimos honores leg&iacute;tima y justamente a aquel al que hoy podr&iacute;amos calificar perfectamente como &ldquo;maestro de vida&rdquo;, pero no para conmemorar&nbsp; -lo que ser&iacute;a bastante pobre y sobre todo injusto- sino m&aacute;s bien para evocar una presencia y un estilo que, en la memoria de la comunidad, no nos ha abandonado. La conmemoraci&oacute;n es un acto debido, sin embargo la evocaci&oacute;n es un acto querido, profundamente querido, as&iacute; que la preferimos a la primera, sin menospreciar la devoci&oacute;n que&nbsp; pueda embellecerlo.<br /><br />Eran de esperar numerosas iniciativas con ocasi&oacute;n de este importante aniversario a los treinta a&ntilde;os de su desaparici&oacute;n; sin embargo&nbsp; nos hemos visto costritos a una superficial &ldquo;distancia&rdquo; que no permite prometer nada de positivo. Por lo tanto, a&uacute;n m&aacute;s loable nos parece la generosa tenacidad manifestada por los camaradas de la Asociaci&oacute;n Cultural Raido, en la voluntad, obstinada, de dar vida y alma a este convenio sin preocuparse de la eventualidad del &eacute;xito o no de la iniciativa, con la que damos testimonio coherentemente del v&iacute;nculo a la fidelidad; y esto, en los tiempos que atravesamos, ciertamente no es poco.<br /><br />Volviendo a Adriano Romualdi podemos decir que es una figura central para todos los que se aventuran en el dif&iacute;cil examen de las caracter&iacute;sticas que el radicalismo de Destra de derivaci&oacute;n neofascista ha asumido, por su propia heterogeneidad y multiplicidad, desde los a&ntilde;os sesenta en adelante. En el radicalismo de Destra incluimos el amplio ambiente del&nbsp; MSI&nbsp; de entonces (del cual el padre de Adriano, Pino Romualdi, fue cofundador y&nbsp; continu&oacute; desarrollando importantes funciones directivas) y en el que como part&iacute;cipe en la vida pol&iacute;tica de la m&aacute;s consciente formaci&oacute;n neofascista, Romuladi criticaba &aacute;speramente la l&iacute;nea legalitaria-moderada de la entonces secretar&iacute;a Michelini (periodo que fue despu&eacute;s definido con la expresi&oacute;n &ldquo;estancamiento&rdquo; micheliniano).<br /><br />Por lo tanto podemos hablar de radicalismo, no s&oacute;lo en la acepci&oacute;n evoliana del t&eacute;rmino, sino tambi&eacute;n como categor&iacute;a comprensiva de toda el &aacute;rea neofascista que se agitaba en el escenario pol&iacute;tico de los a&ntilde;os 60/70.<br /><br />Un espacio pol&iacute;tico que ofrec&iacute;a muchas claves de lectura, diferenciaciones y matices, a menudo contradictorios en algunos temas, que iban desde el an&aacute;lisis sobre pol&iacute;tica exterior, pasando por la cultura y las costumbres, cuestiones institucionales, hasta la definici&oacute;n de &ldquo;s&iacute; mismos&rdquo;. Es decir la lectura que los militantes neofascistas, aunque ser&iacute;a mejor definirlos como nacional-revolucionarios (definici&oacute;n correctamente adoptada por los pertenecientes a las facciones m&aacute;s radicales), ten&iacute;an de s&iacute; mismos, con el fin de poder explicar y justificar su existencia, su presencia pol&iacute;tica y su papel de sujeto animador y cultural. Una exigencia de identificaci&oacute;n que ten&iacute;a tambi&eacute;n en cuenta la l&oacute;gica filiaci&oacute;n de los movimientos comprometidos con la derrota de 1945, pero que no quer&iacute;a permanecer oprimida por su pesada herencia.<br /><br />En este clima de heterogeneidad, tensiones idealistas y antinomias surge la estatura intelectual y pol&iacute;tica de Adriano Romualdi que har&aacute; suya esta exigencia de identificaci&oacute;n aportando su propia contribuci&oacute;n interpretativa, en gran parte &ndash;aunque no solamente- mediante&nbsp; el estudio del pensamiento de Julius Evola&nbsp; gracias a la rec&iacute;proca estima y consideraci&oacute;n que lo acercaba al bar&oacute;n.<br /><br />Entre las colaboraciones tanto en el &aacute;mbito misino como en el colateral de marcada impronta nacional-revolucionaria&nbsp; -como es el caso del Centro de Estudios Orden Nuevo o con iniciativas pol&iacute;tico-editoriales de naturaleza tradicionalista-radicales como las Ediciones de Ar- se manifiesta la voluntad de Adriano Romualdi de rectificar el &aacute;mbito te&oacute;rico-doctrinal interviniendo en la reflexi&oacute;n doctrinal y en la elaboraci&oacute;n de universos ideol&oacute;gicos inherentes a una Weltanschauung tradicional, que deber&iacute;a haberse traducido en una concreta actividad pol&iacute;tica y haberse caracterizado como una radical alternativa a la praxis de negociaci&oacute;n y compromiso t&iacute;pico de la entonces directiva misina. Uno de tantos ejemplos de esta elaboraci&oacute;n te&oacute;rica, lo encontramos en el contenido de un escrito dedicado a la correcta definici&oacute;n de El Estado del Orden Nuevo donde surg&iacute;a bien evidenciada una aplicaci&oacute;n de principios org&aacute;nico-tradicionales a una pr&aacute;ctica formulaci&oacute;n de ordenamiento institucional. Naturalmente en el provechoso empe&ntilde;o de Adriano Romualdi no pod&iacute;a faltar una toma de posici&oacute;n perteneciente al periodo indicado de la experiencia fascista, sobre todo por los reflejos que continuaba teniendo en la confrontaci&oacute;n de colores que, tambi&eacute;n aunque s&oacute;lo sea emotivamente se hab&iacute;an hecho pesados y repetitivos.<br /><br />Una reflexi&oacute;n que no pod&iacute;a dejar de tomar nota del an&aacute;lisis que Evola hab&iacute;a dedicado a la relaci&oacute;n entre una &ldquo;verdadera Destra tradicional&rdquo; y el fen&oacute;meno fascista, despu&eacute;s concretizado en la obra El fascismo visto desde la derecha.<br /><br />En tal an&aacute;lisis se reasum&iacute;a en la visi&oacute;n del fascismo como respuesta viril de reacci&oacute;n a la crisis de la Modernidad y ante la incipiente subversi&oacute;n bolchevique. Un conjunto de valores jer&aacute;rquicos, heroicos e ideales que a trav&eacute;s del combate actuaron como superior Idea formadora y animadora capaz de sustraerse al devenir hist&oacute;rico y favorecer as&iacute; la aparici&oacute;n del Mito basado en la Idea del Estado, una especie de salida del ciclo de decadencia de la Civilizaci&oacute;n. Un an&aacute;lisis que se deten&iacute;a en las diferentes &ldquo;componentes&rdquo; del humus fascista, y mucho menos en aquellas, entendidas como residuo populista, de matriz sindical que no interesaban ni siquiera m&iacute;nimamente ni a Evola ni a Romualdi. De hecho, las vivencias del&nbsp; periodo de la RSI fueron rele&iacute;das a la luz de una interpretaci&oacute;n combatiente-legionaria que ensalzaba el motivo de la justa salvaguarda del honor nacional violado, pero omit&iacute;a conscientemente el debate relativo a la llamada &ldquo;socializaci&oacute;n&rdquo; sobre la que el propio Evola hab&iacute;a expresado, la mayor&iacute;a de las veces, su propio, dr&aacute;stico y categ&oacute;rico juicio negativo. En suma &eacute;ste era uno de los problemas m&aacute;s sentidos en el imaginario colectivo del neofascismo misino o no. El fascismo, y su vinculaci&oacute;n a la RSI y a la socializaci&oacute;n a ella atribuida, sufr&iacute;a el severo de esa componente del radicalismo de Destra que reclam&aacute;ndose en los valores de la Tradici&oacute;n se presentaba como un sujeto pol&iacute;tico irreconciliable no s&oacute;lo con los estrechos escenarios pol&iacute;ticos de la postguerra, sino tambi&eacute;n con una modernidad que estaba caminando directamente hacia la v&iacute;a de la decadencia.<br /><br />Podemos comprender c&oacute;mo se elev&oacute; la estatura de Adriano Romualdi, pensador no conformista, no s&oacute;lo por las tem&aacute;ticas que lleg&oacute; a desarrollar,&nbsp; frente a una derecha que por una parte braceaba en los pantanos del peque&ntilde;o cabotaje parlamentario sin respiro, y por la otra que -para superar las dificultades estructurales- agit&oacute; reclamos emocionales y consoladores referidos a los buenos tiempos ya pasados, y de esta manera provocar la nunca adormecida vena nost&aacute;lgica. A su vez la derecha no oficial, esto es, la &ldquo;menos presentable&rdquo; se esforzaba&nbsp; -tambi&eacute;n con inteligencia- tratando&nbsp; de enriquecer su propio bagaje pol&iacute;tico-cultural con corroborantes sorbos sacados de la fuente evoliana, no perd&iacute;a la ocasi&oacute;n de emocionarse con la idea de los &ldquo;nuevos centuriones&rdquo; cuya llegada habr&iacute;a restablecido el Orden (el&hellip;nuevo, se entiende).<br /><br />A Adriano Romualdi el literato -pero no s&oacute;lo- le har&iacute;amos flaco favor si no evidenci&aacute;semos, a igual m&eacute;rito, su virtud militante a la par de la virtud intelectual, la plenitud para ser tal exige que las dos v&iacute;as, la de la contemplaci&oacute;n y la de la acci&oacute;n, se entrecrucen generando una fecunda uni&oacute;n, y en Adriano Romualdi esta uni&oacute;n fue particularmente feliz: hombre de acci&oacute;n y al mismo tiempo hombre de pensamiento, un &ldquo;hombre nuevo&rdquo;, o sea, un aut&eacute;ntico arya, un nacido dos veces.<br /><br />Un arya, de buena sangre, que no quiso apartar su propio pensamiento de la patria continental, la tierra de los padres, de su y de nuestra gente, la del com&uacute;n legado racial y de su historia tan dentro del coraz&oacute;n de Adriano Romualdi.<br /><br />He aqu&iacute; lo que nos llega por la plena nitidez y&nbsp; sabia evocaci&oacute;n de Adriano Romualdi, la imagen de Europa, el mito de Europa en toda su potencia. La Europa que, a&uacute;n hoy, retumba proezas de nuestros antepasados arios y que ha sido revelada, como en una poes&iacute;a, en unas de las p&aacute;ginas m&aacute;s bellas por &eacute;l compuestas. Mito europeo&nbsp; que se liga indisolublemente a la conciencia del inevitable crep&uacute;sculo de Occidente, un crep&uacute;sculo que pesa como la l&aacute;pida de una tumba, y que ya fue anunciado por Oswald Spengler y por una vasta literatura de crisis, mayoritariamente de origen germ&aacute;nico, bien conocida por Adriano Romualdi.<br /><br />Un crep&uacute;sculo anunciado hace tiempo, que manifiesta&nbsp; todo su dramatismo en los d&iacute;as posteriores a la cat&aacute;strofe pol&iacute;tica y militar de 1945, cuando los combatientes de la Nueva Europa, las vanguardias manifiestas de aquella nueva jerarqu&iacute;a de los rangos, auspiciada por Nietzsche y casi realizada por Hitler -quien hab&iacute;a dado el verdadero contenido al &ldquo;milagro&rdquo; de un Nuevo Orden europeo- capitularon, cayendo en la mordaza de las tenazas americano-bolcheviques.<br /><br />Un diab&oacute;lico lazo que no acaba de estrangular el cuello de Europa y que amenaza con ahogarla despu&eacute;s de haberla aturdido bajo los golpes de una incesante propaganda debilitante: democr&aacute;tica, progresista, igualitaria y cosmopolita.<br /><br />Contra esta abominaci&oacute;n se alz&oacute; con fuerza el llamamiento de Adriano Romualdi, dirigido al &aacute;rea del radicalismo de Destra y tambi&eacute;n hacia los &ldquo;buenos europeos&rdquo; de modo que abrazasen la batalla europe&iacute;sta por medio de un nuevo nacionalismo militante europeo que renovando las arcaicas y ancestrales ra&iacute;ces culturales y por lo tanto raciales de la Europa de los or&iacute;genes, encontrase las motivaciones superiores para legitimar su acci&oacute;n pol&iacute;tica. La Europa a la que se refiere Adriano Romualdi no es cierto que sea la &ldquo;vieja prostituta que ha copulado en todos los burdeles y que ha contra&iacute;do todas las infecciones ideol&oacute;gicas&rdquo; t&aacute;citamente estigmatizada por Franco Freda en La desintegraci&oacute;n del sistema. Tambi&eacute;n en la pol&eacute;mica con la derecha burguesa y conservadora, Romualdi delinea las referencias partiendo y bas&aacute;ndose en Plat&oacute;n y a&ntilde;adiendo a Gunther, pasando por Nietzsche: su fundamento espiritual, su patrimonio moral, tambi&eacute;n su titanismo prometeico y los anhelos faustianos y guerreros armonizados en aquel organicismo sacral hecho de v&iacute;nculos autoritario-sacrales y jer&aacute;rquicos. Europa es una visi&oacute;n del mundo, un sano sentido de pertenencia a la raza blanca, la aceptaci&oacute;n viril y consciente de una Tradici&oacute;n de origen indoeuropeo, de valores cualitativos, aristocr&aacute;ticos que desde la civilizaci&oacute;n cl&aacute;sica de la H&eacute;lade han llegado hasta nosotros. Esto nos hace comprender por qu&eacute; Adriano Romualdi&nbsp; manifest&oacute; declaradas simpat&iacute;as hacia la Alemania nacionalsocialista, a su modo de ver &ndash;y tambi&eacute;n al nuestro-, el &uacute;nico gobierno europeo que posey&oacute; tal conciencia. As&iacute; pues para Adriano Romualdi el mito europeo debe dar contenido&nbsp; concreto&nbsp; del nacionalismo europeo del futuro, que habr&iacute;a encontrado en los valores de la sangre, de la etnia, del enraizamiento en la tierra de los padres, en el culto de los antepasados la fuerza para alimentar la lucha. Para afirmar, al mundo entero y contra el sentido de la historia impuesto por los vencedores, la realidad viva de Europa-Naci&oacute;n. Tambi&eacute;n esto ha sido parte del gran sue&ntilde;o que Adriano Romualdi ha tenazmente testimoniado durante su breve existencia, y que ha querido transmitirnos. &iquest;Hemos estado todos, las generaciones pasadas y presentes, a la altura de tales tareas, de tales ense&ntilde;anzas? &iexcl;Probablemente no!&nbsp; Si hoy, nos acercamos a Adriano Romualdi, a su persona, a su pensamiento, con respeto y pudor no podemos no lamentarnos de esto. Alguien, en el pasado, lo defini&oacute; como nuestro &ldquo;hermano mayor&rdquo;, y ciertamente es una bella imagen, conserv&eacute;mosla. &Eacute;l es parte importante de nuestra familia.<br /><br /><br />Maurizio Rossi<br /><br /><br /><br />El presente texto forma parte de la intervenci&oacute;n de Maurizio Rossi en las actas del Convenio de estudio sobre la figura y la obra de Adriano Romualdi, en el&nbsp; trig&eacute;simo aniversario de su desaparici&oacute;n, en Roma el 15 de noviembre del a&ntilde;o 2003, organizado por la Asociaci&oacute;n Cultural RAIDO y publicadas por la misma patrocinados por el Presidente de la Regi&oacute;n del Lacio, el Ayuntamiento del II Municipio de Roma y la Fundaci&oacute;n Julius Evola.<br /></span></span></span></p><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Tue, 18 Nov 2008 10:31:00 +0000</pubDate></item><item><title>Adriano Romualdi: Las &#xFA;ltimas horas de Europa.</title><link>https://adrianoromualdi.blogia.com/2008/071901-adriano-romualdi-las-ltimas-horas-de-europa..php</link><guid isPermaLink="false">https://adrianoromualdi.blogia.com/2008/071901-adriano-romualdi-las-ltimas-horas-de-europa..php</guid><description><![CDATA[<p>&nbsp;</p><p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span>El pr&oacute;ximo agosto, se cumplen treinta y cinco a&ntilde;os de la partida de Adriano Romualdi. Ten&iacute;a treinta y tres a&ntilde;os, un importante bagaje pol&iacute;tico y cultural, a&ntilde;os de lucha y militancia en las filas de la resistencia europea y un futuro prometedor en la ense&ntilde;anza universitaria y en el mundo cultural y pol&iacute;tico italiano. Quiz&aacute;s, otros hubieran sido los pasos del ambiente pol&iacute;tico alternativo italiano y por ende europeo si Adriano continuara con vida, no lo podemos saber. Sin embargo, su corta vida no fue en absoluto est&eacute;ril. Puede que como su mentor, Julius Evola, dijo al conocer su muerte, nuestro mundo perdiera aquella <span> </span>tr&aacute;gica noche de agosto a &ldquo;uno de sus representantes m&aacute;s cualificados&rdquo;, pero Adriano Romualdi nos leg&oacute;, a pesar de tan temprana muerte, una parte importante de su pensamiento y es deber<span> </span>de los actuales militantes identitarios europeos difundir estos textos.</span></p> <p class="MsoNormal"><span> </span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><strong><span>Ediciones IdentidaD</span></strong><span> se estrena con uno de los mejores escritos de Adriano Romualdi, publicado en Italia de manera p&oacute;stuma en 1976 con el sugestivo t&iacute;tulo de <em>Las &uacute;ltimas</em> <em>horas de Europa</em>. Adriano Romualdi, sin est&eacute;riles pretensiones, sin protagonismos superfluos, <span> </span>por pura lucha, fue un gran ejemplo de lo que deber&iacute;amos entender por militante, <span> </span>no fue un intelectual, fue sobre todo <span> </span>un hombre de acci&oacute;n, conjugaba perfectamente sus horas de estudio, sus investigaciones y sus creaciones escritas, -realizadas como un ejercicio de combate- con la lucha pol&iacute;tica y cultural, incluso con el combate en la calle cuando la ocasi&oacute;n lo requer&iacute;a. Todos los aspectos de su paso por la vida fueron esfuerzo, voluntad indomable, lucha y militancia. En todos estos aspectos, entend&iacute;a su vida como una milicia en las que el pensamiento y la acci&oacute;n, frente a la comodidad y el conformismo, se un&iacute;an en la b&uacute;squeda de la verdadera realidad interior, siendo siempre consciente de la extrema dureza que eso significaba para el que se sab&iacute;a resistente frente a un mundo que en todas sus dimensiones le era extra&ntilde;o y enemigo. Por ello, no es de extra&ntilde;ar, que un tema como el de los &uacute;ltimos d&iacute;as de la &uacute;ltima gran guerra mundial despertara en &eacute;l el suficiente inter&eacute;s para escribir un texto que hoy, casi setenta a&ntilde;os despu&eacute;s de aquellos d&iacute;as,<span> </span>tiene tanta importancia y actualidad.</span></p> <p class="MsoNormal"><span> </span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span>Independientemente de los hechos hist&oacute;ricos, que no obstante, es preciso recordar desde una perspectiva diferente a la de la propaganda de los vencedores, sobradamente conocida, y que Romualdi, como buen historiador, relata y contrapone de forma magistral, quiz&aacute;s lo importante de este libro sea el mensaje que su autor da a conocer y del que son fundamentales dos ideas, por una parte el ejemplo de abnegaci&oacute;n, resistencia y hero&iacute;smo de una generaci&oacute;n de militantes que llev&oacute; sus valores e ideales en defensa de la identidad y la esencia de Europa a sus &uacute;ltimas consecuencias y que supone un ejemplo y <span> </span>unos valores hoy del todo necesarios para resistir a las &uacute;ltimas y m&aacute;s peligrosas fases del proceso de disoluci&oacute;n <span> </span>que se inici&oacute; para Europa en las jornadas en las que trascurre <span> </span>este relato. Por otra parte, la idea de Europa, presente en toda la obra y pensamiento de Romualdi, es quiz&aacute;s en este texto m&aacute;s protagonista que nunca, precisamente por desarrollarse en estas &uacute;ltimas y terribles horas <span> </span>una lucha furiosa y desesperada donde Europa se jugaba su propia existencia. <span> </span>En aquellas &uacute;ltimas horas, se muestra m&aacute;s real que nunca la conciencia de la verdadera identidad europea y la necesidad de la lucha sin cuartel contra los que con la fuerza de las armas destru&iacute;an el sue&ntilde;o del renacer europeo, la herencia milenaria y los principios de una civilizaci&oacute;n que se negaba a desaparecer. Aquellos fueron los &uacute;ltimos momentos de Europa pero no de la idea de Europa, una idea que debe hacerse fuerte en la lucha no finalizada, una lucha que como Romualdi bien sab&iacute;a empieza en los que se reconocen herederos de los valores y ejemplo de aquellos que murieron<span> </span>heroicamente por la &uacute;nica y verdadera Europa, valores que forman los cimientos para la recuperaci&oacute;n de aquellos ideales casi olvidados, quedando patente con este &uacute;ltimo sacrificio, que <span> </span>de aquella derrota deben surgir las energ&iacute;as y voluntad para la recuperaci&oacute;n de la identidad, <span> </span>futuro y <span> </span>destino europeos.</span></p> <p class="MsoNormal"><span> </span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span><span> </span>Adriano Romualdi se encarga, treinta y cinco a&ntilde;os despu&eacute;s de su partida, con este magn&iacute;fico y del todo recomendable texto, de mantener viva la llama de esta antigua y eterna lucha.</span></p> <p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"><span> </span></p> <p class="MsoNormal"><span> </span></p> <p class="MsoNormal"><span>Enrique Monson&iacute;s</span></p> <p style="background: white none repeat scroll 0%; text-align: justify; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial;"><strong><em><span style="font-family: Verdana; color: #444444;"> </span></em></strong></p> <p style="background: white none repeat scroll 0%; text-align: justify; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial;"><strong><em><span style="font-family: Verdana; color: #444444;">Ficha t&eacute;cnica</span></em></strong><span style="color: #444444;">:</span></p> <p style="background: white none repeat scroll 0%; text-align: justify; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial;"><em><span style="font-family: Verdana; color: #444444;">T&iacute;tulo</span></em><span style="color: #444444;">: Las &uacute;ltimas horas de Europa</span></p> <p style="background: white none repeat scroll 0%; text-align: justify; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial;"><em><span style="font-family: Verdana; color: #444444;">Autor</span></em><span style="color: #444444;">: Adriano Romualdi</span></p> <p style="background: white none repeat scroll 0%; text-align: justify; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial;"><em><span style="font-family: Verdana; color: #444444;">Editorial</span></em><span style="color: #444444;">: Ediciones IdentidaD</span></p> <p style="background: white none repeat scroll 0%; text-align: justify; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial;"><em><span style="font-family: Verdana; color: #444444;">Colecci&oacute;n</span></em><span style="color: #444444;">: Historia n&ordm; 1</span></p> <p style="background: white none repeat scroll 0%; text-align: justify; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial;"><em><span style="font-family: Verdana; color: #444444;">Tama&ntilde;o</span></em><span style="color: #444444;">: 15x21 cm.</span></p> <p style="background: white none repeat scroll 0%; text-align: justify; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial;"><em><span style="font-family: Verdana; color: #444444;">P&aacute;ginas</span></em><span style="color: #444444;">: 200</span></p> <p style="background: white none repeat scroll 0%; text-align: justify; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial;"><em><span style="font-family: Verdana; color: #444444;">Cubiertas</span></em><span style="color: #444444;">: encuadernado en cartulina peliculada con solapas</span></p> <p style="background: white none repeat scroll 0%; text-align: justify; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial;"><span style="color: #444444;"> </span></p> <p style="background: white none repeat scroll 0%; text-align: justify; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial;"><strong><em><span style="font-family: Verdana; color: #444444;">Pedidos:</span></em></strong><span style="color: #444444;"></span></p> <p style="background: white none repeat scroll 0%; text-align: justify; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial;"><span style="color: #444444;">Precio venta al p&uacute;blico: 20,00 euros + gastos de env&iacute;o (3 euros para Espa&ntilde;a)</span></p> <p style="background: white none repeat scroll 0%; text-align: justify; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial;"><span style="color: #444444;">Forma de pago recomendada: ingreso en cuenta corriente BBVA 0182 6501 24 0201565685</span></p> <p style="background: white none repeat scroll 0%; text-align: justify; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial;"><span style="color: #444444;">Alternativa: mediante correo contrarrembolso.</span></p> <p style="background: white none repeat scroll 0%; text-align: justify; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial;"><span style="color: #444444;">Dirigirse a:</span></p> <p style="background: white none repeat scroll 0%; text-align: justify; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial;"><span style="color: #444444;">- idpress7@gmail.com</span></p> <p style="background: white none repeat scroll 0%; text-align: justify; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial;"><span style="color: #444444;">- telf.: 666 873 024</span></p> <p style="background: white none repeat scroll 0%; text-align: justify; -moz-background-clip: -moz-initial; -moz-background-origin: -moz-initial; -moz-background-inline-policy: -moz-initial;"><span style="color: #444444;">- apartado de correos 6107 - 46080 Valencia</span></p>]]></description><pubDate>Sat, 19 Jul 2008 20:43:00 +0000</pubDate></item></rss>
